lunes, 12 de agosto de 2013

Co-dependencia a partir de significados imaginarios.


Si nunca te demostré cariño, ni preocupación por ti, ni algún tipo de consideración que realmente estableciera una relación, ¿por qué ser de mente tan limitada que se pensó que había amor? Los hechos demuestran, no las palabras. 
Decía Blumer que los significados sólo se dan en interacción, si no la hubo, el significado del amor te lo imaginaste.

Y lo lógico, y completamente sano, es buscar ese significado en una verdadera interacción.
Y considero que aplica a muchos de los últimos casos que se han visto, en ambas vías. Si alguien te dice que te quiere y nunca se preocupa por ti, es evidente que no existe el amor. En caso de encontrar que un individuo crea que <<amor>> significa <<palabras bonitas, regalos baratos, pláticas esporádicas, y fumar juntos>>, entonces el ambiente en el que ha aprendido tales significados debe ser un ambiente muy miserable.



Y es que es algo que ya históricamente se ha manejado. Para poder hablar de <<cariño>>, <<amor>> y <<querencia>>, se necesita de una condición de equilibrio en donde ninguno de los implicados por tales fenómenos se vea obligado a <<hacer de más>> sólo por ganar interés, pues de ser así, el resultado de la relación será una hegemonía sentimental que no podrá ser justa para aquellos involucrados en la relación. 


Por eso, cuando uno de los individuos de una pareja tuvo que hacer mucho para conseguir lograr el interés afectivo de la otra persona, se entra en un terreno que implica una relación de disputa por el poder, en donde la política interna de dicha pareja se verá siempre favoreciendo injustamente a alguna de las partes. Dará como resultado la vieja dialéctica del señor y el siervo, que tanto nos dijo Hegel.Y por eso muchas mujeres no se dan cuenta de que el hombre vive del goce de su cuerpo femenino, ya que al tener que padecer el famoso periodo de prueba al que muchas mujeres someten a los hombres, al superarlo, el hombre comienza a establecer cierto control político sobre su pareja. La mujer termina confundiendo el sentimiento de <<cariño>> con el de la culpa tras todo el proceso vivido, pues piensa que él ya le ha demostrado el suyo con hechos, sin embargo olvida que tales hechos ahora conforman el pasado, y no parte del presente, y entra en el entramado burocrático del patriarcado que ha penetrado en su mente desde que era niña.


Y muchas mujeres no advierten que son ellas las que terminan por ser sus propios verdugos en las relaciones cuyos significados parten del macrosistema ideológico social al que llamamos <<patriarcado>>. Con tal, muchas veces se puede ver a mujeres considerando que la conducta irreverente y mezquina de sus parejas está justificada por algún hecho que ellas provocaron, olvidándose de su verdadero valor como persona, adjudicando indultos que terminan por estrujarlas en un sufrimiento terrible.



Lo peor que puede hacer una persona sana es atorarse en tales condiciones. Necesita ayuda. Necesita terapia. Necesita una intervención educativa que le devuelva su valor como ser humano, para dedicarse a su propio desarrollo, y aspirar a nuevos horizontes más justos para ella.



Y por supuesto, la persona que estuvo subordinando al otro, también necesita terapia. Necesita ayuda. Necesita una intervención educativa que le haga ver la importancia de la consideración de los derechos humanos de los demás, para dedicarse a su propia humanización y formación para el respeto a la libertad y la dignidad.