martes, 10 de marzo de 2015

Filmes con sexo explícito - Versión sin censura

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miércoles, 21 de enero de 2015

Tania

La primera noche de mis desvelos es esta. Hoy me declaro totalmente cautivado por la más bella mujer que en mucho tiempo he visto. Su nombre es hermoso pero no más que su rostro. Ella es la luz de mis tiempos de obscuridad, la que con singular gracia me ha mostrado lo que es una verdadera beldad.

¿Es ella un sueño o realmente puedo deleitar a mis poderes de percepción con tan buen ser celestial? Cada noche sueño con ella, y no es exageración mía; no puedo en la verdadera realidad, saludarla cada día, aunque diariamente recibo su abrazo. Mi mente y mi corazón aparentemente desean estar con ella, mas, a pesar de que creo ser capaz de reconocer quién es mi ángel verdadero y quién la del sueño, sigo siendo incapaz de distinguir la naturaleza del sentimiento que intenta ligarme a ella.

¿Cómo superé tal óbice? Fue sencillo advertir una profunda diferencia entre la realidad y la ficción. Me ha bastado con los abrazos que ella me da. Ningún sueño, por más vívido que sea, puede equipararse al calor de sus brazos, la suavidad del aroma de su cabello o el goce que me despierta el contacto con su cuerpo esbelto.

La veo poco y la extraño. Esto me consterna. La hermosa Tania de mis sueños no está a la altura de la verdadera y se ha convertido en mi asesora. No es otra cosa que la sombra de mi verdadera pasión, pero me ayuda al estudio de lo que creo sentir por la verdadera Tania de los abrazos. Mi desdicha se hace presente. Alguien más ha ganado su corazón. Eso me llena de rabia, de ira. Quiero amarla, pero no sé cuán dañino podría ser para ella que siquiera intente acercarme. No he tomado buenas decisiones a lo largo de los últimos años y ella me atrae y su figura me doblega, su ojos me seducen y mis manos tiemblan cuando saben que están a punto de tocarla. Realmente estoy sufriendo mucho.

¿Pero en qué punto sería yo capaz de permitirme el impulso de salir a la lluvia a gritarle a la tormenta por abandonarme a tan triste y cruel delirio al reconocer mi adoración por la divina Tania sin siquiera hacer el intento de enamorarla?

Sé que la quiero pero no creo ser capaz de discernir los límites de tal querencia, porque a veces deseo únicamente desnudarla, besarla, acariciar sus pechos y masajear su sexo. ¡Beber de ella! Mirarla retorcerse de placer mientras la amo. ¡Y luego viene el arrepentimiento! ¡La angustia! ¿Cómo un ser tan hostil, mezquino, altanero, mentiroso, conservador y narcisista como yo podría acercar su despreciable cuerpo a tan gloriosa criatura? ¡Quiero amarla! ¡Quiero amarla y no sé cómo! ¡No distingo los límites de lo correcto, lo real, o siquiera de cómo mirarla! ¡Me confunde! ¡Me confunde y no tolero que tenga tanto poder sobre mí cuando no se lo propone! ¿Por qué me gusta tanto? No quiero estropear la posibilidad de tener una amistad con ella.

Shey

Sheyla, hoy he soñado contigo. Mi mirada se ha quedado estancada con aquella imagen de tus ojos observándome. Fue todo un delirio. Por extraño que parezca, mi mayor anhelo de los últimos tiempos se hizo en fantasía.
La ilusión emergió inconscientemente para mostrarme un momento que innegablemente deseo. Me veías y yo a ti. Te confesé mi cariño y, con tus hermosos ojos, tácitamente, la sombra de tu personalidad correspondió mi cariño. Hubo un beso y en el principio no pude evitar que mi labio inferior temblara.
Me invadía el regocijo. Ahora, como en mucho tiempo no había sucedido, una lágrima escapa de mis ojos pues todo lo soñado es sino irrealidad.


Me descubro continuamente pensando en cómo lograr una mejor relación contigo, pero descubro que me atraes demasiado como para tratarse de un simple gusto, y demasiado poco para una de mis clásicas pasiones. A diferencia de lo que me ocurrió con Tania, tengo mayor claridad respecto de la querida Shey.

Natalia

Perfección

Desdicha y tristeza; melancolía y nostalgia.
La luz iluminaba el sendero de mi vida; parece haberse perdido para mí.
Nada es predestinado; presente que es mutante.
Mi alegría no osa ver la luz del sol por una temporada.
Me he deshabituado de la soledad; es todo hoy.
Habré de poner en orden mis asuntos; luego buscaré una luz distinta.
Ciertamente estoy atrapado en una vorágine de confusión; me acosan recuerdos de compañías mentalmente presentes, manifestándose inquietantes y ampliamente melancólicas.
No se aparece un solo resplandor, por insignificante que sea, la vida permanece oculta. Son coincidencias las que me acompañan; me aterran mis fantasías.
¿No es mi realidad la misma, acaso, que la de las demás personas?
No llegaré a ver las bondades de la vida.
Se aleja mi pericia, en estos tiempos de cruel avaricia.
Me acabó el hecho de no ver la situación tal cual se presenta.
Para mí soy todo y nada soy para los demás.
Soy indiferente al mundo entero; carezco de relevancia.
No hay interesados en el infeliz; me devuelvo sobre mis pasos y regreso al inicio, que al final es tan triste como nuestro suplicio.
Servicios de nada: no tengo intención otra que resistirme al impulso de ser arrastrado por lo mejor que ofrece este paraje.
Prefiero hundirme lentamente sin avanzar ni retroceder.
Tantas veces soñé con maravillarme ante lo más hermoso que hubiera de presentarse en mi infausta y miserable carencia de vida, mas cuando ocurre en este preciso instante no aprecio otra que melancolía y desdicha, a la vez que pienso: definitivamente, la perfección es existente y se halla frente a mis ojos.
Pero la desprecio.
La vida es la luz de un matiz completamente diferente de lo que siempre anhelé.

Kari

Es en tus ojos donde mi mente se pierde en un mundo mágico lleno de luces que titilan; dormidas y al siguiente instante despiertas. Del lugar donde provienen es sin duda tu colorida alma, en la cual he advertido los colores del amor.

Tu voz, esa melodía deseo acompañar con el acorde grave de mi voz en una hermosa canción de amor que nos lleve a vivir la más hermosa historia romántica jamás contada hasta nuestros días, sin mayores límites que los que podamos alcanzar.

Deleite para mi olfato es aspirar tu aroma lentamente, repleto de tu esencia completa y delicada, que no quiero me abandone. Por el resto de mi vida, es seguro nunca fragancia tan deliciosa volveré a oler. Nunca otra que me haga sentir tanto querer.

De tu boca, tan sólo veo la forma estética con que está  modelada por la gran madre naturaleza, escultora divina que dio origen a tu beldad. Tus labios son la maravilla ansiada donde intercambiaría mi vida tan sólo por posar sobre ellos los míos.

Son tus bellas manos, lindas y suavecitas, el tesoro deseo compartieses conmigo; con el suave roce de las tuyas con las mías, al ir y venir por cualquier lugar, siempre siendo tu fiel compañía. 

Si todo esto fuera verdad, no tienes idea de cuánto te querría.


sábado, 17 de enero de 2015

La Redención de Angello

Tristemente fui bautizado con el nombre Angello. Todos me llamaban Angie. Angie Lloyd. Yo aborrecía a la gente. Me era difícil soportar las muecas de otros, sus risas simplonas... El mundo está plagado de gente hipócrita. "Ahora te sonrío, te das la vuelta y le comento a alguien más que eres un idiota. Cuando hablo de nuevo contigo, te digo que con quien hablé anteriormente, es un idiota".

Así pues, el pequeño Angie Lloyd, que tenía quince años en aquel entonces, y que ahora escribe esto con la intención más pura e inocente que quien se entere de esto pueda imaginar, descubrió que la chica que le gustaba y que pretendía tratarlo como un gran amigo, en realidad se encontraba difundiendo rumores sobre él. Yo no podía permitir eso. Lo primero que hice fue descubir quién era el chico que le gustaba, lo seguí por varios días lo más que me fue posible sin descuidar mis clases y al observarlo comprendí que era uno de esos tipos que jamás leía nada, que nunca se informaba sobre política y que pensaba que su novia era una idiota fácil de manipular. Frente a ella actuaba dócilmente y decía a los cuatro vientos que la amaba como un loco. Sé que quienes se enteren de esto comprenderán a plenitud que lo haya apuñalado en la garganta cuando se recargó en un árbol.

Semanas más tarde me enteré de que la chica que me gustaba se había conseguido un nuevo novio, y que pese a la pérdida reciente, continuaba burlándose de todo mundo. Nadie puede culparme por haberla seguido a su casa, acecharla hasta que fue oportuno y embestirla cuando estaba a punto de entrar a su casa. No le di oportunidad de hacer mucho. Simplemente le pateé la cabeza y luego la apuñalé en el cuello para que jamás volviera a hablar nada de nadie.

La madre de esa chica lloró mucho la pérdida de su única hija, lo cual me hizo sentir responsable. Comencé a frecuentar a la señora para aligerarle el dolor, le ayudaba a ir de compras y a veces a abrir frascos de pepinillos. Ella siempre me guiñaba el ojo.
Siempre me daba una linda sonrisa maternal. Eventualmente me enteré de que aquella mujer era como su hija: una hipócrita que se burlaba de todos a sus espaldas. Sé que quien se entere de esto comprenderá perfectamente que la haya convencido de embriagarse hasta el desmayo. La desnudé, abusé brevemente de su cuerpo inerte, y después la asfixié con una almohada. Sólo para darle una lección post mortem, le corté los labios y le quité el ojo que siempre me guiñaba. Todo con mi útil navaja de bolsillo.