viernes, 25 de mayo de 2012

Las diferencias entre sexos como catalizador para la inferioridad de la mujer en el inconsciente social.

Las mujeres se han visto castigadas a lo largo de la historia debido a la ignorancia y prepotencia del género masculino. Desde la mitología hasta la familia comúnmente patriarcal las mujeres se ven bombardeadas por una aflicción inmanente de su situación. Las mujeres han sido consideradas como algo obsceno desde que se instauró un dominio tecnológico puramente mecánico, ya que en mayoría las mujeres tienden a ser relativamente débiles en cuanto a lo motriz.

Los hombres, incluso los de baja estatura, tienden en mayoría a ser más altos que las mujeres y por ende las labores 'físicas' se les daban más fácilmente en la realización. Las mujeres fueron relegadas asumiendo que lo más lógico y práctico era administrar las  tareas de acuerdo a la optimización de tiempo y recursos. No es sorpresa que se desarrollaran más las actividades interpersonales en ellas que en otros, al fin todo queda en los genes.

Desde esto se podría entender el por qué se fue consolidando el hecho de que los hombres salieran y las mujeres se quedaran en el refugio. Era una cuestión de necesidad comunitaria. Al pasar el tiempo esto se incorporó al inconsciente social, es decir que la gente se acostumbró a esto como suele suceder con la mayoría  de las costumbres. Hasta aquí se ve la importancia de la diferencia asociada a capacidades. Ahora hay que ver que sucede con otro tipo de diferencias inseparables de cada sexo.

Las mujeres y los hombres son anatómicamente diferentes debido a las funciones biológicas respectivas y sólo en caso de que exista una falla en la información contenida en el ADN habrá alteraciones que impedirán dichas características fenotípicas. Los hombres en mayoría pueden verse con espaldas más anchas que la cadera, hombros fornidos y quijadas anchas. Las mujeres tienen una cadera ancha, tobillos más fuertes y pechos que cuelgan libres de un tamaño considerable.

Sin duda aquello que cuelga libre como lo son el cabello, el pene con testículos y los pechos deben ser controlados para poder realizar las labores más comunes. El humano primitivo se encargó de cortarse o amarrarse el cabello y usar sostenedores para los testículos y los pechos. Cualquiera puede juzgar por sí mismo, pero apostaría lo que fuera a que a pesar de que es preferible tener a la pareja desnuda, es más atractivo a la vista un par de pechos erguidos con ayuda de un sostén o un pene y nos testículos compactados en una truza que los hace lucir como un gigantesco paquete. Ya sea que en casos reducidos sea al revés, hay que recordar que lo que más impacta socialmente es aquello que prefiere la mayoría.

Con la contribución en primer lugar de la celotipia una vez que el lenguaje fue dando forma a las relaciones monogámicas y posteriormente de la religión, las formas tuvieron que ser ocultadas para convertirse en una de las mayores hipocresías existentes en las interacciones sociales: la oclusión del cuerpo propio al otro sexo.

En un primer momento fue para conservar para sí mismo lo glorioso de la pareja [que el otro no sepa que tienes un deseable par de pechos o un pene grande], ocultando a los demás el 'tesoro' que se tiene. Después ocultar el cuerpo de uno mismo por vergüenza ante las carencias expuestas. Más tarde por ser considerado como algo impuro.

Es un absurdo en sí mismo, pero todo esto a su vez tuvo un impacto en lo inconsciente social que de cierto modo provocó una involución mental en ciertos ámbitos en pro de evolución mental en otros. Y es aquí donde comienza la obsesión por el otro; la mórbida curiosidad por aquel o aquella que es diferente.

Y esto se reflejó durante varios siglos en la gente común. Un corpiño oprime los senos y los oculta; un pene queda cubierto con pantalones holgados. Pero una espalda fornida y una cadera ancha eran más difíciles de disimular. Y así se fortaleció más en el inconsciente social la imagen de hombre y de mujer deseables. Por supuesto en combinación con los sostenes que levantan los pechos y los pantalones ajustados terminaron por perfeccionar el ideal perfecto para cada sexo en cuanto a cualidades físicas.

Hombres atléticos, altos y con penes largos y anchos. Mujeres delgadas con pechos grandes, cinturas breves y caderas anchas. Por supuesto que no debe asumirse que estoy universalizando gustos, pero el lector o la lectora ha de admitir que es verdad que a pesar de no ''sentir'' preferencia del todo, es inevitable ver a quien posee tales características fenotípicas.

Cuando las diferencias quedan ocultas debajo de la ropa es inevitable cuestionar por qué se ocultan. Lo prohibido siempre a quienes se les esconde les ronda por la cabeza y desean descubrir el por qué. Y es entonces que ante lo desconocido y a la vez deseado, las personas quedan endebles y en fácil estado de manipulación. En el siglo veinte fue fácil explotó la idea de comercializar imágenes con la finalidad de promover el consumo conforme fueron avanzando los medios de comunicación desde los espectaculares hasta los actuales anuncios por internet. En un tiempo más adelante abordaré dicha temática.

Otra gran diferencia es la relacionada con el acto sexual del coito. Por motivos anatómicos es evidente que los hombres buscarán meter su pene; las mujeres no buscan recibir algo pese a que se crea que si uno quiere dar otro quiere recibir. En este sentido las mujeres tienen otro punto de enfoque.

El hombre siente placer al penetrar y sentir su pene siendo apretado entre la carne caliente y más aún si este se dobla ligeramente o bastante durante el acto. La mujer requiere de ciertas condiciones para disfrutar del acto. Requiere de una excitación previa más extensa temporalmente hablando para que su útero alcance las dimensiones y la lubricación necesaria para poder recibir dentro de sí un pene.

El hecho de tener que ser ellas quienes 'reciben' las deja en un papel de sumisión. El acto sexual tiene un principio meramente colonialista. El objetivo es lograr introducirse...meterla. La mujer no acepta tan fácil recibir debido a la delgada línea que para ella existe entre el dolor y el placer.

Es prácticamente un axioma decir que todo hombre quiere meter su pene para obtener placer sexual o al menos que se los toquen o succionen. Las mujeres no necesitan de que las penetren para obtener placer, son más complejas. Las lesbianas lo saben. Y hasta cierto punto es divertido verlo así.

Un hombre al relacionarse con su pareja ve el horizonte de su placer en la forma en que ella pueda manipular, chupar o disfrutar del largo de su pene con el movimiento de su cadera; pero también esto implica ver en qué lugares podrá meter el miembro. Todo su placer gira en torno al falo.

Las mujeres buscan un vínculo afectivo y un disfrute, de parte del otro, de todo su cuerpo. Ellas, en mayoría, necesitan que el cuerpo que con tanto esmero cuidan sea disfrutado por el otro como tal. Y ésa es la más grande de la diferencias entre hombres y mujeres: los machos humanos dependen del falo; las mujeres de todo su cuerpo y de su complejo aparato genital.

Y aunque los hombres cuidan su cuerpo, no lo hacen en sí para agradar a su pareja como ofrecimiento de algo que el otro puede disfrutar y valorar, sino como un facilitador para que la pareja le permita hacer ciertas cosas y él mismo exaltar su ego.

Las mujeres son de una mente más paradójica en apariencia. Ellas buscan un modo de establecer que sus sacrificios son valorados, que su cuerpo vale algo, que su personalidad también y que además de todo, su pareja se preocupa por brindarle placer y la considera parte importante de su vida. Pero para la mujer este último aspecto va deslindado y a la vez está conectado con la relación de pareja en lo que no es placer sexual. El coito para las mujeres es un momento en el que no sólo busca comprobar lo que vale para el otro, sino lo que el otro vale para ella.

Un hombre que fornica a una mujer, es feliz y se siente satisfecho sexualmente. Una mujer que fornica con un hombre no siempre se siente satisfecha sexualmente pero puede llegar a sentirse feliz. La mujer valora más que el otro la valore que el placer sexual en sí mismo. Es por ello que ellas llegan a fingir los orgasmos, sin significar que no hayan tenido placer del todo.

Saber que ellas son para el otro un objeto deseable las hace sentir como algo más que sólo una persona agradable. Por eso un hombre seguro es más buscado que uno "tierno". No es una universalización, sólo se habla de pautas preferenciales que son observables y cuantificables.

Todas estas diferencias implican un carácter sumiso que se fue adentrando dentro del inconsciente social que sólo comenzó a combatirse hasta que suficientes grupos reprimidos e inhibidos por los hegemónicos se unieron para luchar juntos con la ayuda de las circunstancias históricas.

domingo, 20 de mayo de 2012

Sobre la incompetencia de voluntarios en educación popular y la falta de pedagogos en el área.


Introducción.
La escuela popular o escuela para la vida tiene sus orígenes en los trabajos de Johann Heinrich Pes-talozzi, quien aplicó tal sistema en su casa ‘Neuhof’ [hilandería y tejeduría] en Suiza, posteriormen-te en Stanz  y luego en el Instituto de Yverdon.  En dichos centros, Pestalozzi establece un sistema para alfabetizar y enseñar oficios útiles para los niños dentro de su sociedad. Basándose en la crí-tica social de Rousseau en El Contrato Social y en su observación de la realidad, Pestalozzi escribió Velada de un Solitario [o Velada de un Ermitaño] donde critica a quienes se preocupan más por lo material [Vacas y borregos] que por la educación y cuidado de sus hijos. Más tarde escribe Leonar-do y Gertrudis, la primera novela pedagógica popular y después Mis Investigaciones sobre el curso de la naturaleza en la evolución de la humanidad. Después hombres como Ivan Illich y Paulo Freire trabajaron en países como Puerto Rico, México, Estados Unidos, Brasil y Chile, en ayuda de quie-nes no tienen los medios adecuados para poder aprender a leer y escribir. El primero estaba en contra de la existencia de las escuelas, el segundo en contra de la educación bancaria. Natural-mente ninguno de los antes mencionados tuvo una visión pedagógica dentro de su formación, ya que Pestalozzi y Freire estudiaron la jurisprudencia e Illich filosofía, no obstante se involucraron dentro de los problemas de injusticia social. Henry Giroux y Peter McLaren, constructores de teo-rías que han conformado junto con Freire la pedagogía crítica, han dedicado gran parte de sus vi-das a la investigación y la explicación de los fenómenos sociales que afectan a la educación.  Ante un antecedente nulo de la comunidad integrada por “Huascaleca”, “Cinco de Mayo” y “Ermita”, entre otras, y la inexistencia de un enfoque pedagógico, mi actividad en esta visita es la de realizar una pequeña acotación sobre tal comunidad para encontrar todo aquello que impide una buena labor de la Brigada de Educación Popular proveniente del cubículo que conforma parte del Colec-tivo Carlos Marx.

La Comunidad.
La “supuesta comunidad” ubicada en el municipio de Chichiquila se encuentra aislada de muchos de los medios de comunicación. La inmensa mayoría se encuentra en un grado de pobreza casi extrema en donde el primer problema que reluce al visitar las casas es el de la planificación fami-liar [dudo que siquiera alguien se quiera involucrar en ello]. Dado que la visita ha ocurrido en el periodo de la denominada <<semana santa>> en dicho sitio, no pude saber cómo se lleva a cabo la vida de los individuos que habitan allí en un ambiente normal para ellos. Pude advertir que en Er-mita hay casas más conjuntas y mayor comunicación entre los miembros del sector; son más pro-gresistas. En Cinco de mayo las casas se pueden ver más dispersas y con un número de hijos mayor por casa [aunque la desviación estándar no sería de diferencia muy significativa si se hiciera un censo en cada área]. Son demasiado aprensivos y tienden a tener menos contacto con la gente. En la región de Huascaleca, hay [lo que puede considerarse de un modo relativo] más urbanización y existe más juventud entre los 13 y 20 años andando por las calles. Es posible deducir que hay una facilitación en Ermita para poder trabajar, que en Cinco de Mayo debe trabajarse más y que en Huascaleca no hubo una acción manifiesta de interés de la Brigada por crear algo.
La Brigada.
En el primer día que estuve allí, pude notar que Diego se sentía muy en ambiente familiar, a dife-rencia del resto que se expresaban con un miedo en cada una de sus acciones y les impedía inte-ractuar familiarmente con los habitantes de la casa. Caheri hablaba demasiado entre dientes y pude notar que <<Bety>> no oía muy bien en ocasiones lo que él decía y se limitaba a asentir.  No importando mucho los habitantes de allí [los niños de la casa] no ocultaron sus intenciones de evi-tarnos y huir lo más rápido de nosotros. [Primer factor por el cual consideré que no importaría mucho el hecho de irme del lugar], siempre se buscaba estar en otros lugares, no hubo mucho diá-logo entre la Brigada y los locales, a excepción de una ocasión nocturna en que la más anciana del sitio, la <<abuelita>> relató una historia que no alcancé a escuchar puesto que mi posición me permitía contemplar la escena y saber quién escuchaba por interés y quien por obligación. Luego de comprender que cortar leña no era un oficio en el que yo fuera muy ducho, se desayunó y se comió, entonces fuimos a jugar fútbol, pero al finalizar el “partido”  pero me saca de contexto el hecho de que se hayan sentado a platicar de lo ajeno a la comunidad. Fue muy extraño, fue como si esperaran a alguien más para poder interactuar. No hubo más intentos de acercamiento.
Se visitó a un señor de nombre Fortino que se hacía cargo de algún tipo de organización de la co-munidad para saber cómo poder tener acceso a las escuela del sector, luego de haber asistido con otros dos [El Director de la Escuela y la Presidente del Comité] y fracasar nos dividimos en grupos [Diego, Natalia y Leyva/Caheri, Federico y Yo], se logró debido a un reconocimiento por parte de los hijos de quien podía dar pie de entrada a la escuela y fueron los de la Liga quienes gozaron del beneficio. Federico se mostraba respetuoso, mas su estatura contrastaba demasiado con Caheri y conmigo que somos un par de enanos, y ello desbalanceó un tanto  el ánimo de nuestro  receptor.
Aunque era evidente que allí no les gusta perder el tiempo, la segunda vez que se les visitó acom-pañados de la Liga, todos saludaron de mano a quien podía dar acceso a la escuela e incluso mencionaron sus nombres, aunque el sujeto no parecía interesado- ni lo estaba en sí mismo.
Sin duda es una gran consternación para mí ver el hecho de que conforme se va avanzando a lo largo de los años, lo único que parece tener sentido en las escuelas de educación popular es el hecho de tomar las cosas como una inmensa mole de inutilidad basada en supuestos freireanos mal aplicados como se verá en la siguiente parte.

Los Talleres de Composta.
Tiempo había transcurrido para entablar ciertas actividades en el plano de lo metodológico en las primeras dos tardes cuando me di cuenta de que a pesar de querer verse involucrados con la gente cuyo hábitat estaba yo explorando por primera vez no existía un verdadero vínculo o búsqueda de este en los miembros de la brigada. Todas las actividades se planeaban a las cuatro de la tarde, hora en la que era común ver caer la lluvia. Era un horror pedagógico desde mi punto de vista. Se anunciaron tres reuniones para lograr los talleres en cada una. Fue un momento difícil pues yo necesitaba ver qué necesitaba la Brigada para poder armar un plan de acción. Todo lo querían iniciar con los <círculos de cultura>, todo un fiasco. Parecía más una miseria lluvia de ideas previa a una explicación más que un verdadero círculo de cultura freireano. La práctica estaba mal y sería oportuno que diseñara un curso de capacitación para la Brigada con base en el método freireano.
En esencia, desde mi parecer, la estructura de los talleres de iniciar con lluvias de ideas más que generación de definiciones a partir de conceptos, dibujar antes que hacer, y diversas cosas que me dan ira el solo hecho de recordar fue como ver el método freireano vomitado por su falta de asimilación y engullido por una deformidad montessoriana que después defecó lo que ellos realizaron.

El trato de la Brigada.
Como en otras ocasiones siendo el ejemplo cuando fui, con mi entonces novia Luna, a Chiapas, tomé un palo para defenderme de las posibles bestias que podrían atacarme tales como perros, insectos venenosos o reptiles ponzoñosos.  Esto le pareció al resto de mis compañeros una excentricidad muy inútil, sin embargo fui elogiado por un nativo al estar preparado para defender el pellejo.
La Brigada siempre se refería a los habitantes de Chichiquila como si fueran animales callejeros que uno busca adoptar, lo cual me indignó demasiado. Siempre siguiéndoles el juego pero evidenciando lo malo que era referirse a la religión. Todos allí eran católicos y lo más lógico era hablarles en términos que ellos pudieran vincular a sus vidas, pero para mis compañeros se trataba más de mantener todo feliz en detrimento de un verdadero efecto de desarrollo en quienes se buscaban ayudar.

Conclusiones.
Viendo todo aquello, me quedó claro que los verdaderos problemas sociales están  íntimamente vinculados con la falta de educación sexual y planificación familiar así como la falta de humanización en las prácticas educativas denominadas como <<populares>>.

viernes, 18 de mayo de 2012

Del estudio de la mente humana y el absurdo de la oclusión voluntaria de perversiones.

Dice Jerzy F. Plebañsky [Plebanski] en "Albert Einstein. Reflexiones en el centenario de su nacimiento":

Los mismos científicos entendieron que el acto de conocer per se es moralmente neutro.

Ello hablando al respecto de lo que ocurrió en los tiempos en que varios científicos se dedicaron por completo a investigar en lo que derivó en la  bomba atómica. Y es esto lo que me lleva a consternarme. Si bien  el conocer no puede ser juzgado como algo malo sino, por lo contrario, como algo benigno, ¿cuál es el límite que un ser humano puede establecerse como al indicado a la hora de conocer algo?

Como lo he mencionado antes, cada quien ve lo que quiere en determinado símbolos, por más que estos quieran ser de concepción unificada, lo único que puede ser catalogado como exacto es aquello que puede medirse o cuyo acto implica un reacción específica.

Todo pareciere demasiado <positivista> o carente de humanización en la concepción de conocimiento obtenido exacto, sin embargo no es así, aunque le pese a muchos. La aparente paradoja que existe en la investigación sobre humanos es que no pueden ser estudiados más allá de un límite ético a la vez que se enmascaran sus problemas a partir del estudio de humanos sujetos a problemas de casos demasiado particulares como para poder contribuir a la esencia de la investigación en humanos y sus comportamientos individuales y sociales.

El mismo Sigmund Freud cayó en esa tontería y por lo mismo mucho de lo que dice llega a un absurdo inminente. Muchos, por no decir una mayoría cercanísima al 100%, de los psicoanalistas se han dedicado a teorizar y reformular los hallazgos teóricos de Freud con base en lo que observan en los casos de sus pacientes y en sí mismos, sin darse cuenta que la mayoría de los analizados son personas con la disposición a pedir ayuda y comprenderse o gente que está obligada a pasar por dicho proceso para lograr un fin diferente al de realmente comprender su sí.

Pero, ¿qué pasa con el resto? ¿Qué sucede con aquellos que han caído en el error de confiar sus problemas a amigos que podrían padecer las mismas psicosis que ellos y actuar basándose en la opinión grupal?

Existe más gente que se resiste a ir con un analista de la que asiste o tiene dinero para pagar un análisis. ¿Qué ocurre con ellos? Los que salen y conviven con los demás; los que viven subyugados a creencias infundadas de narcisismo divino; los que reprimen sus deseos sexuales por una educación que los ha hecho presas de una cultura opresiva...

Todos ellos importan, pero al mismo tiempo no. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que todos temen a verse expuestos. La vergüenza sigue demasiado arraigada en la mente de muchos. ¿Por qué se tiene tal horror? ¿Por qué de ese pavor? Es por pensar en las consecuencias que una humillación puede tener, porque mantener aquello que se considera pudendo es lo más fácil. Cuando alguien es demasiado temeroso y cobarde de admitir una realidad y lidiar con ella, la esconde o la evade en lo más posible.

Es un muro que la humanidad no ha podido derribar aún. ¿Cómo alguien puede arreglar sus problemas si se dedica a silenciarlos y reprimirlos lo más que puede? El humano que hace esto compacta su mente y la mantiene en un continuo estado de tensión que puede llegar a emerger en una manera explosiva que después propicia un deterioro continuo e irreversible.

Así pues olvidarse de culturas impuestas desde el nacimiento y sentimientos generados a partir de un efecto social es la mejor opción que tiene el humano que realmente quiera comprender su estado y hacer algo para modificar y transformar su realidad.

domingo, 13 de mayo de 2012

El fantasma de la ideología nacionalista


¿Existe un espectro para todos?


Tanto como nuestra cultura individual lo permite, admitimos como nuestra una identidad que en lo real no es otra cosa que identificación. El individuo común pasa casi toda su a-dolescencia constituyéndose los ideales que habrán de sentar las bases de su concepción ideológica en la madurez.

 Es lógico y aceptable deducir que a través de la experiencia que el vivir circunstancias que en su juventud jamás se habría imaginado terminará por arrancar de raíz todas aquellas concepciones para sustituirlas por otras, sin embargo, existen algunas que por más que uno idealice y diverja de los demás sólo puede construirse y jamás quebrarse: el naciona-lismo.

Si bien el nacionalismo, como ideología, toma a una nación como la predilecta para servir de referente fraterno a una comunidad política que involucra tanto a la nación como al Estado, es relevante y menester mencionar que todo esto en sí mismo no existe.

Y en efecto existen muchas maneras de pensar con respecto de la inexistencia del naciona-lismo, ya que pensarse como una gran familia por el hecho de compartir un territorio que otros señores, en el pasado, por ambición se disputaron en guerras sangrientas es algo que a muchos ya les ha parecido absurdo o inverosímil, e incluso le han dedicado libros ente-ros al tema.

Para mí es necesario ver qué es lo que en esencia cree un hombre común como naciona-lismo debido a que quienes hacen la historia no son los que la escriben sino los que la viven.    



Cada quien con su fantasma.


Es un hecho que en cada casa, sector, barrio, distrito, delegación, municipio, entidad fede-rativa… las decisiones generales de quienes ostentan el poder afectarán sus vidas, ya que son ellos quienes administran los recursos públicos y se esfuerzan por delimitar las liber-tades de quienes integran la nación. Muchas decisiones a unos les parecerán acertadas, a otros no tanto; los de aquí pensarán que una gestión es útil, los de allá dirán que es inefi-ciente; gente dice que el gobierno  trabaja bien, gente dice que el gobierno se roba el dine-ro y sirve para nada.

Opiniones son varias, sin embargo los conceptos de nación de cada individuo varían con respecto de lo que han visto e infieren que la nación en sí misma podría llegar a ser o que es a pesar de información adversa. 

Tener un concepto sólido de nación, es algo que ni escuelas, ni familias y menos los fun-cionarios públicos pueden lograr que la nación misma aprenda como si fuera una tabla de multiplicar o una nueva forma de organización sanitaria. Para definir a una nación se re-quieren ciertos parámetros que no pueden ignorarse y que definen la práctica del indivi-duo dentro de su entorno social.

Tales parámetros, según me he esforzado en definir, son los siguientes:
·         Concepto de humano-nación.
·         Concepto de grupo-nación.
·         Concepto de gobierno-nación.
·         Concepto de territorio-nación.

Lo primero que un ser humano social llega a definir es su concepto de grupo-nación, esto es la forma en la que un grupo es capaz de organizarse y trabajar en conjunto, ya sea en tiempos de bonanza o de desgracia, así como en todo grado intermedio. Ya sea a partir de las virtudes o deficiencias del grupo-nación, el humano puede generar un concepto de humano-nación, donde establecerá para sí mismo las características que un individuo debería tener para poder ser miembro de una nación digna. Dichas características ideales son comparadas con las características reales del o los grupos-nación y dependiendo de cuan distantes se encuentren, cada uno las clasificará como buena, mediocre o mala na-ción.

El adjetivo dependerá de concepto de gobierno-nación, que es la evaluación resultante de programas públicos llevados a puerta por el gobierno y su impacto en la sociedad. Tam-bién serán valuados con respecto del concepto de grupo-nación y los <<calzones con rajita de canela expuestos a los rayos del sol>> de cada funcionario público lo llevarán a encon-trar un juicio ante el concepto de humano-nación de cada individuo.

El territorio-nación será valorado con los recursos que es capaz de brindar entre el aprove-chamiento neto de estos por la nación. Si son muchos recursos y poco provecho, se habla rá de una nación floja, tonta…todo dependerá de la noción que cada individuo tenga con respecto de los primeros tres conceptos mencionados.

He oído de boca de compañeras y compañeros de la licenciatura que la nación sólo “está compuesta por los individuos que habitan dentro del territorio nacional”, pero para mí, explicar qué es la nación va más allá de los miembros que la integran.

Una nación es como un cuerpo humano, integrado por diferentes sistemas y aparatos que le permiten subsistir a través de circunstancias que dependen en vitalidad de su forma de organización. Si un órgano importante comienza a fallar, traerá perjuicios a todo el orga-nismo. Si en una nación la educación falla, que no sea sorpresa cuando la producción del país caiga y el orden social comience a volverse en caos.

Siendo un hecho que en cada región hay diferentes contextos, que a la vez están integra-dos por contextos más particulares, que van a una multiplicidad de circunstancias que convierten a cualquier estudioso social en un charlatán y embustero por no dar cuenta mas que de problemáticas generales, ¿cómo es posible que algo como un amor al país y el orgullo de formar parte de la nación que lo integra pueden ser realidad para muchas personas?

En realidad, ya he respondido tal pregunta, pero la dejé tan en el aire, que sería hermoso poder ver aterrizar la idea con el párrafo siguiente. Por lo general, cada uno de los huma-nos para valorar su nación tiende a enfocarse más en alguno de los conceptos que mencio-né con anterioridad. Por ejemplo, si tiene algún tipo de héroe [ya sea uno que provenga de la historia nacional, de su entorno social próximo…] se enfocará a creer que es posible que los humanos de su nación lleven a cabo acciones que mejorarán las condiciones de vida de los demás integrantes de la nación y creerá que ésta depende de personas seleccionadas por la naturaleza, el destino, la divinidad, por el amor a la patria…

Mientras tanto, alguien que está acostumbrado a vivir en comunidad, apoyarse en sus ve-cinos, trabajar en equipo y otras, se enfocará a creer que la estabilidad y el progreso de una nación, depende de la organización entre sus miembros. Otros más involucrados en labores públicas dependientes del gobierno creerán que una nación en progreso es aquella que cuida el gobierno con programas de asistencia y seguridad social. Personas en la naci-ón, creerán que el potencial de las tierras y sus recursos naturales pueden llevar en ascen-so a la misma y hay que valorar lo que se tiene.

Cada uno vinculará sus afectos a la bandera de su nación y contemplará con orgullo la tela de la esperanza de un progreso que puede darse o se está dando…sólo es cuestión de hacer algo.

Por supuesto, que todo amor a una nación no sólo se da de manera tan romántica y delei-tante. También puede darse en circunstancias desfavorables. Tal sería el caso de las dicta-duras y gobiernos represores en donde el pueblo oprimido se siente miserable ante la si-tuación que lo cubre, pero éste sabe que no es culpa del país, el país sufre…el pueblo su-cumbe ante la tiranía y cuando mira la bandera lo que ve es la esperanza de revertir o sub-vertir la hegemonía para darle un giro nuevo a la organización del país ya que los  grupos-nación pueden lograr el cambio.

Ejemplos en la historia hay muchos. Los casos de Stalin en Rusia, Mussolini en Italia, Hit-ler en Alemania. En lo particular, éste último refleja cómo es posible inducir un naciona-lismo a un grupo específico mediante promesas de crecimiento. Hitler se encargó de po-ner en forma al partido y después vio la manera de convertirse en partido único para la gente y les habló de cómo se <<desperdiciaba>> dinero en discapacitados y como las ga-nancias de los judíos eran extraídas de sus bolsillos para comprar una casa en Sión.

Queda claro que un fantasma como lo es un símbolo nacional puede mover los hilos de una nación si alguien se alía con él. Pero es importante considerar también, que si bien nos unimos en cuestiones irrelevantes como una competición deportiva en la que un re-presentativo nacional participa, también habría que unirnos para ayudar a gente al alcan-ce de nuestro contexto, pues comprar una bandera o una camiseta convierte a nadie en un mejor nacionalista, sólo en un inmundo consumista.


La Aparición de Erich Fromm.

sábado, 5 de mayo de 2012

La neutralidad para el Estudio y la Investigación.

En más de una ocasión, la humanidad ha visto en quienes la integran la constante duda en torno a lo justo. ¿Dónde queda la justicia ante situaciones que se piensan como impunes? Por toda la prehistoria e historia de los humanos es posible advertir crónicas, relatos y demás en donde el más fuerte o el más inteligente obtiene ventaja de sus defectos [esto es: de la forma en la que están conformados naturalmente, sin artificios] y sus inventos.

Lanzas, arcos, ruedas, catapultas, explosivos con base de pólvora...a base de nitrógeno, etcétera.
Manipulación de desinformados, crédulos, oligofrénicos y amantes.
Abuso de autoridad, prostitución, homicidio por encargo y más atrocidades consideradas por el común de la gente como las más perversas.

Grupo opresor o hegemónico que no permite que otros se entrometan en sus círculos. Durante siglos se pudo ver eso, en aquella época del medioevo, nada podía alterar el orden ya establecido. Las cosas ya estaban dadas y el intelectualismo y amor a la ciencia de aquellos tiempos logró un cambio asaz significante en el cual la sociedad de aquellos tiempos pudo confiar.

Pero quien hasta este punto todo le vaya sonando razonable he de informarle que se encuentra ubicado en un terrible y patético error.

Eternamente ha  sido aquel que no está ni tan arriba ni tan abajo quien puede ver las mejoras que pueden elaborarse, es quien piensa y se instruye, en mayoría para buscar importar y obtener riqueza, en minoría para convertir en equivalente las desgracias que vive el resto de la población...aquella que se oye tan divertida de mencionar pero que quien la ha visto en su estado natural pronuncia con ira: la jodida.

Y a partir de este contexto general establezco lo que me interesa tratar: la neutralidad de la posición de los estudiosos sociales con respecto del resto de los actores involucrados.

Suele ser quien se ve inmerso en un ambiente tenso  el que estudia su entorno y encuentra el problema principal para analizarlo a fondo. Pero como ya he referido antes, el científico que se ha visto involucrado en el fenómeno que estudia, tiende a construir sus teorías con cierta cantidad de máximas demasiado radicales e influenciadas por su punto de vista por lo que no ve la realidad tal cual es y por ende jamás podrá establecer un plan teórico de acción a seguir que pueda tener una influencia en la realidad, ya que al plantear algo falso, quienes quieran seguir el camino del plan teórico no podrán puesto que carecen de lo que el plan necesita para tener éxito.

Un ejemplo es el caso de toda la teoría marxista, donde a pesar de los numerosos aportes hechos por el judío terminan en un metarrelato absurdo sobre revolución. Marx jamás tomó en cuenta de que el mismo hecho de publicar sus teorías sabotearía el camino que establecía como el primer escalón a la revolución. Le dio el tiempo necesario a la burguesía para adaptar sus modus operandi a lo que demandaba el pueblo. Fue un error causa del narcisismo de Marx; él mismo terminó invalidando su propia teoría.

Más como eso suelen ser las mujeres que vivieron la falocracia en su máxima expresión. Comienzan a llamarse feministas y atribuyen todo acto de fracaso femenino a la existencia del machismo. Algunos idiotas les llaman <<feminazis>>.  Son los mismos idiotas que desconocen lo que realmente fue el movimiento nazi.

Una diferencia importante es que las feministas radicales no buscan la pureza de su entorno para un absoluto control, ya que respetan a los hombres que les dan su justo lugar, pero si exigen que se les dé un trato privilegiado por el hecho de ser mujeres. Si se quisiera equipararlas con algún dictador, sería más correcto llamarlas <<femistalins>>.

Con ambos ejemplos es posible ver que quien se involucra demasiado en un fenómeno tiende a ser carcomido por éste y aunque haga aportes importantes termina por elaborar un absurdo que provoca que se descarte su postura como viable.

Por otra parte quedar demasiado lejos del fenómeno sólo permite un análisis superficial. Uno puede ver el caso de Jean Piaget. El suizo quiso ver tan indiferentemente su objeto de estudio que terminó por crear estadios de crecimiento considerados por sí como lo universal. El muy zoquete vivió con una ideología en la que se creía que cualquier individuo es igual al resto de los de su especie. No se puede tomar a cualquiera, sea de la especie que sea, y esperar que sus actos sean semejantes a los del resto de su especie.

Es como el blanco imbécil que ve a todos lo negros iguales; o el negro idiota que ve a todos los latinos iguales.

El único modo viable es involucrarse en un fenómeno voluntariamente sin admitir los sucesos con un juicio de valoración bivalente. Sería tan estúpido como impresionarse al ver que en diez lanzamientos de moneda, al caer hay seguidillas de tres caras o cruces.

Lo único que realmente puede aportar algo meramente sólido es crear una teoría a partir de estudios e investigaciones experimentales sobre el tema que no involucren sentimientos, pero sí sensaciones y emociones.