jueves, 24 de octubre de 2013

La Nada, el Tiempo y la Justicia.

La justicia, como el tiempo y la nada, no puede existir en el mundo pues sólo son imaginarios que nos hemos inventado para determinar nuestras posibilidades de acción. Mi pregunta por ahora es: ¿Existen la nada, el tiempo y la justicia, en la naturaleza?

El Tiempo

Es una cosa que se denomina en cuanto transcurre y es observable su transcurso. El tiempo sólo puede existir mientras exista un espacio en el que las interacciones de los cuerpos ocurren... en plena teoría. El tiempo jamás empezó ni jamás terminará si se quiere definirlo abstractamente. En realidad, el tiempo sólo existe en cuando hay quien quiere percibirlo. Y sí, sé que si quien lee estas líneas es alguien a quien pensar le apasiona me dirá que el tiempo no puede ser percibido dado lo que yo mismo escribí anteriormente, ya que se percibe el desgaste ocurrido mediante la interacción entre los cuerpos y no por sus efectos, y me disculpo por crearle tal molestia, no obstante, quiero que sepa que en realidad me refiero al tiempo creado por la humanidad.

La humanidad decidió desde que intentó conocer, que sólo podría hacerlo si definía ella misma las cosas que la rodeaban o no podría entender ni la mínima cosa, entonces evaluó al tiempo según los parámetros que consideró más pertinentes, como el alba, los diversos tipos de iluminación de la luz del sol hasta su puesta, las posiciones lunares, etcétera. Después de algunos siglos, calculó el tiempo que la Tierra lograba la traslación y decidió dividir en partes iguales tal movimiento, pues asumió que la duración de ese movimiento es siempre constante, y para hacerlo más fácil, le llamó año a esto. Con el año definido por doce meses, que en días resultaban trescientos sesenta y cinco, calculó que sobraban unas cuantas horas... e inventó los años bisiestos, no porque ello fuera lo más exacto o respetara las leyes del tiempo sino porque eso le permitía tener el control del movimiento de traslación. Las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos y demás, son el resultado de más subdivsiones de tal movimiento, con el cual se busca tener un control de las acciones que suceden, pero no es la gran cosa.

Se creó un evento imaginario para darle valor unitario y llamarlo segundo. Según la relatividad del esfuerzo de una acción, se considera que determinada duración en segundos es rápida o lenta. Leer Un Mundo Feliz o El Principio del Placer, en dos meses se considera un tiempo muy lento mientras que en ese mismo intervalo se considera rápido terminar de construir una casa de tres pisos con todos los servicios. En realidad el tiempo tampoco existe en la naturaleza.

La Nada


La nada se valora como la carencia de un algo, pero es un hecho innegable que no puede existir una ausencia absoluta dentro de un cosmos que es absolutamente material. Bien había señalado Agustín de Hipona en De Magistro que la nada es una invención humana que no tiene un sustento real. Cuando se pregunta a la gente si alguno de ellos es culpable por algún acto, y las repuestas son ''hicimos nada'' es una mentira en sí misma, pues no es que se haya hecho nada sino que se hizo una acción alternativa, ya sea comer, holgazanear, leer... lo que sea. Jamás se puede ''hacer nada''.

Decir que "hice nada" es absurdo, lo correcto es decir que "hice otra cosa diferente". Cuando se habla de que "hay nada" que ver en la televisión, que "hay nada interesante" que hacer por las mañanas o algo del estilo, comúnmente es para referirse a la carencia de algo que nos parezca digno de lograr que nos quedemos aplastados en el sillón comiendo papas y mirando la programación de un canal televisivo, o que no hay algo que nos parezca atractivo de hacer en las opciones de entretenimiento matutinas. Es simplemente algo que resulta aburrido.

Hablar de la nada es como decir que no nos agrada el color que no podemos ver, que nos molesta el sonido que no podemos oír o que nos agrada una persona que no conocemos. Es absurdo.

La Justicia

La Justicia, una virtud que ha llevado a incontables personas en el mundo a cuestionarse. Unos decían que se trataba de "darle lo que se merece a cada hombre", que "era el bien común", que "era un equilibrio", que era "darle a cada quien según su necesidad"... en fin. Es darle a las personas lo mínimo adecuado para sobrevivir. Estuve a punto de escribir lo mínimo, pero entonces cualquiera en condiciones de esclavitud tendría un trato justo según yo, lo cual automáticamente haría que quien lee esto dejara de hacerlo y se fuera a realizar algo más productivo que leer a un orate. Con lo mínimo adecuado, me refiero a que se le provea de las satisfacciones necesarias para vivir en un modo equitativo. Eso es lo que universalmente se considera justo.

Para vivir justamente, hay que vivir con la tranquilidad, la comida variada y deliciosa y el entretenimiento ocioso asegurados. En términos generales. Quiero aclarar que entiendo por tranquilidad al hecho de saber que la propia vida no está en riesgo de ser afectada por depredadores. Cualquiera que tenga la seguridad de tranquilidad no se preocupara por que lo discriminen, lo insulten o lo maten, pues está seguro de que no ocurrirá. Cualquiera que tenga comida para retacarse el estómago no se quejará de que no tiene qué comer siempre que haya variedad y afinidad de la comida con sus gustos y selecciones. Mientras haya algo en lo que se pueda gastar el tiempo y no sea monótono, todo es felicidad.

El gran problema es que todo esto requiere de que tales cosas puedan ser dadas a cada persona. Cuando la gente es mucha, hay menos recursos, y ante menos recursos, menos repartición, de tal, resulta la escasez, que inminentemente produce depredadores por necesidad, lo que extirpa la tranquilidad y genera injusticias. Ante la intranquilidad la mente de cada persona se deja volar e imagina múltiples perjuicios que pudieran ocurrirle si no toma precauciones necesarias. El racismo, el machismo, la xenofobia, los sistemas de seguridad, las rejas y alambres de púas electrificadas en las casas son resultados de tal intranquilidad.

Muchos pensadores se han cuestionado si entonces la justicia consta de distribución, de representación, de reconocimiento, de leyes o de moral, no obstante es absurdo buscar resolver cantidad de problemas emergentes que atienden a lo que la humanidad considera justicia en lugar de buscar reducir a la población.

Actualmente el aborto, o bien interrupción del embarazo, parece ser una opción viable para lograr que la población sea menor y poder ofrecer una mayor inclusión para sus miembros, sin embargo es un intento fallido momentáneamente, pues sólo las clases hegemónicas toman tal alternativa, mientras las clases dominadas se mantienen en una religiosidad judeocristiana muy arraigada que condena tal práctica por ser un asesinato, desde su perspectiva. Y lo curioso es que quienes son pro-decisión se dedican a fundamentar tal práctica con lo de "necesitamos poder decidir sobre nuestros cuerpos", "las víctimas de violación", "la superpoblación" y otras cosas evidentes, pero no atienden el problema de raíz, sino que se dedican a mirar sólo desde su postura de mi vida es mía y de nadie más, lo cual es absurdo en un mundo social. Es injusto pensar sólo para sí, sin detenerse a pensar en lo que tales acciones implican para los demás.

Por ejemplo, y aclaro que yo soy pro-decisión, la gente radical que defiende al aborto no piensa en que le quita la oportunidad de vivir al feto, o embrión (o lo que sea), diciendo "no quiero traer a otro ser humano a sufrir en un mundo tan cruel". Si fuera congruente consigo misma, se suicidaría, pues decir eso es como ser multimillonario, disfrutar de lujos con el dinero y decirle a alguien que es mejor ser pobre. Decidir abortar es decidir quitarle a un ser humano en gestación la oportunidad de intentar vivir, de intervenir en el mundo a su manera. Lo que debe hacerse es reducir el costo de los anticonceptivos, difundir la variedad de éstos y cuestionar fuertemente los parámetros religiosos. Desde mi postura, sólo las mujeres que han sido víctimas de violación y aquellas cuyos embriones tienen malformaciones o problemas que inminentemente les impedirán tener una buena calidad de vida, deberían abortar (o suspender el embarazo, o como quiera que se le quiera llamar. El chiste es que el feto o embrión -o lo que sea- se muere). Dejar que una chica aborte porque quiere seguir estudiando es una irresponsabilidad de quien se lo permite y de ella, antes tendría que haber estado informada al respecto, y si no lo estaba, tal es un fallo educativo que debería haberse atendido.

Con todo esto, quiero decir que la justicia naturalmente no existe en cuanto todo funciona de acuerdo a la necesidad. El cuerpo y la mente tienen necesidades, y tales necesidades sólo pueden resolverse con recursos, y si los recursos no son suficientes, es evidente que habrá problemas. El problema no es la distribución. La gente que gana mucho dinero tiene derecho a disfrutar de la riqueza, de gozar la vida mientras puede. El problema es que en un mundo donde la gente es consciente de la inequidad, la intranquilidad existe, y por ello los sistemas forjados por la clase dominante y hegemónica, se dedican a buscar mantener el status quo, pues temen perder la comida variada y el entretenimiento múltiple.

Si acaso, se puede decir que en eso, la humanidad está en igualdad con el resto de los animales. Las especies que tienen comida y entretenimiento asegurados, no están tranquilas. Y las demás están intranquilas, sin comida asegurada y con el entretenimiento monótono o impedido por la intranquilidad. La única forma de lograr que el mundo humano devenga en más justo, es que la gente que se encuentra en la clase dominante y hegemónica, esté más tranquila.