martes, 12 de noviembre de 2013

Endecasílabo para la chica del reloj de arena

Para una rubia extraordinaria que toma clase de didáctica del teatro antes que yo.
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¿Si era titilante su fulgor? Lo creo.

Aquella, una dama extraordinaria fue.

¡Pero necedad mía! Si vive, es.

Desde la tarde más verde: embeleso.

Y tal color pertenece no a envidia

sino a la más candorosa esperanza,

ya que el matiz era rojizo, admito, 

sin embargo, verla cambia el mundo.




Mente que de su imagen no se aparta,

ésa, la mía, en absoluto abrumada,

aturdida, confusa e inspirada está,

crédula ahora de obras divinas,

particularmente las saturnales,

pues sólo el fruto natural daría,

desde mi febril e inocente creencia,

una belleza tan capaz de flipar,

sin tener misión o propósito,

el más impío de los corazones.




¡Mis plegarias escuchadas! ¡Saturno!

Así ha respondido finalmente:

en forma más majestuosa y sublime;

con la más hermosa y sensualísima;

y me dice: "¡Vive, respira y sueña!",

pues el simple hecho de verla, inyecta,

con este modo asaz inesperado,

a mi alma oscura, magnísima alegría.


jueves, 24 de octubre de 2013

La Nada, el Tiempo y la Justicia.

La justicia, como el tiempo y la nada, no puede existir en el mundo pues sólo son imaginarios que nos hemos inventado para determinar nuestras posibilidades de acción. Mi pregunta por ahora es: ¿Existen la nada, el tiempo y la justicia, en la naturaleza?

El Tiempo

Es una cosa que se denomina en cuanto transcurre y es observable su transcurso. El tiempo sólo puede existir mientras exista un espacio en el que las interacciones de los cuerpos ocurren... en plena teoría. El tiempo jamás empezó ni jamás terminará si se quiere definirlo abstractamente. En realidad, el tiempo sólo existe en cuando hay quien quiere percibirlo. Y sí, sé que si quien lee estas líneas es alguien a quien pensar le apasiona me dirá que el tiempo no puede ser percibido dado lo que yo mismo escribí anteriormente, ya que se percibe el desgaste ocurrido mediante la interacción entre los cuerpos y no por sus efectos, y me disculpo por crearle tal molestia, no obstante, quiero que sepa que en realidad me refiero al tiempo creado por la humanidad.

La humanidad decidió desde que intentó conocer, que sólo podría hacerlo si definía ella misma las cosas que la rodeaban o no podría entender ni la mínima cosa, entonces evaluó al tiempo según los parámetros que consideró más pertinentes, como el alba, los diversos tipos de iluminación de la luz del sol hasta su puesta, las posiciones lunares, etcétera. Después de algunos siglos, calculó el tiempo que la Tierra lograba la traslación y decidió dividir en partes iguales tal movimiento, pues asumió que la duración de ese movimiento es siempre constante, y para hacerlo más fácil, le llamó año a esto. Con el año definido por doce meses, que en días resultaban trescientos sesenta y cinco, calculó que sobraban unas cuantas horas... e inventó los años bisiestos, no porque ello fuera lo más exacto o respetara las leyes del tiempo sino porque eso le permitía tener el control del movimiento de traslación. Las semanas, los días, las horas, los minutos, los segundos y demás, son el resultado de más subdivsiones de tal movimiento, con el cual se busca tener un control de las acciones que suceden, pero no es la gran cosa.

Se creó un evento imaginario para darle valor unitario y llamarlo segundo. Según la relatividad del esfuerzo de una acción, se considera que determinada duración en segundos es rápida o lenta. Leer Un Mundo Feliz o El Principio del Placer, en dos meses se considera un tiempo muy lento mientras que en ese mismo intervalo se considera rápido terminar de construir una casa de tres pisos con todos los servicios. En realidad el tiempo tampoco existe en la naturaleza.

La Nada


La nada se valora como la carencia de un algo, pero es un hecho innegable que no puede existir una ausencia absoluta dentro de un cosmos que es absolutamente material. Bien había señalado Agustín de Hipona en De Magistro que la nada es una invención humana que no tiene un sustento real. Cuando se pregunta a la gente si alguno de ellos es culpable por algún acto, y las repuestas son ''hicimos nada'' es una mentira en sí misma, pues no es que se haya hecho nada sino que se hizo una acción alternativa, ya sea comer, holgazanear, leer... lo que sea. Jamás se puede ''hacer nada''.

Decir que "hice nada" es absurdo, lo correcto es decir que "hice otra cosa diferente". Cuando se habla de que "hay nada" que ver en la televisión, que "hay nada interesante" que hacer por las mañanas o algo del estilo, comúnmente es para referirse a la carencia de algo que nos parezca digno de lograr que nos quedemos aplastados en el sillón comiendo papas y mirando la programación de un canal televisivo, o que no hay algo que nos parezca atractivo de hacer en las opciones de entretenimiento matutinas. Es simplemente algo que resulta aburrido.

Hablar de la nada es como decir que no nos agrada el color que no podemos ver, que nos molesta el sonido que no podemos oír o que nos agrada una persona que no conocemos. Es absurdo.

La Justicia

La Justicia, una virtud que ha llevado a incontables personas en el mundo a cuestionarse. Unos decían que se trataba de "darle lo que se merece a cada hombre", que "era el bien común", que "era un equilibrio", que era "darle a cada quien según su necesidad"... en fin. Es darle a las personas lo mínimo adecuado para sobrevivir. Estuve a punto de escribir lo mínimo, pero entonces cualquiera en condiciones de esclavitud tendría un trato justo según yo, lo cual automáticamente haría que quien lee esto dejara de hacerlo y se fuera a realizar algo más productivo que leer a un orate. Con lo mínimo adecuado, me refiero a que se le provea de las satisfacciones necesarias para vivir en un modo equitativo. Eso es lo que universalmente se considera justo.

Para vivir justamente, hay que vivir con la tranquilidad, la comida variada y deliciosa y el entretenimiento ocioso asegurados. En términos generales. Quiero aclarar que entiendo por tranquilidad al hecho de saber que la propia vida no está en riesgo de ser afectada por depredadores. Cualquiera que tenga la seguridad de tranquilidad no se preocupara por que lo discriminen, lo insulten o lo maten, pues está seguro de que no ocurrirá. Cualquiera que tenga comida para retacarse el estómago no se quejará de que no tiene qué comer siempre que haya variedad y afinidad de la comida con sus gustos y selecciones. Mientras haya algo en lo que se pueda gastar el tiempo y no sea monótono, todo es felicidad.

El gran problema es que todo esto requiere de que tales cosas puedan ser dadas a cada persona. Cuando la gente es mucha, hay menos recursos, y ante menos recursos, menos repartición, de tal, resulta la escasez, que inminentemente produce depredadores por necesidad, lo que extirpa la tranquilidad y genera injusticias. Ante la intranquilidad la mente de cada persona se deja volar e imagina múltiples perjuicios que pudieran ocurrirle si no toma precauciones necesarias. El racismo, el machismo, la xenofobia, los sistemas de seguridad, las rejas y alambres de púas electrificadas en las casas son resultados de tal intranquilidad.

Muchos pensadores se han cuestionado si entonces la justicia consta de distribución, de representación, de reconocimiento, de leyes o de moral, no obstante es absurdo buscar resolver cantidad de problemas emergentes que atienden a lo que la humanidad considera justicia en lugar de buscar reducir a la población.

Actualmente el aborto, o bien interrupción del embarazo, parece ser una opción viable para lograr que la población sea menor y poder ofrecer una mayor inclusión para sus miembros, sin embargo es un intento fallido momentáneamente, pues sólo las clases hegemónicas toman tal alternativa, mientras las clases dominadas se mantienen en una religiosidad judeocristiana muy arraigada que condena tal práctica por ser un asesinato, desde su perspectiva. Y lo curioso es que quienes son pro-decisión se dedican a fundamentar tal práctica con lo de "necesitamos poder decidir sobre nuestros cuerpos", "las víctimas de violación", "la superpoblación" y otras cosas evidentes, pero no atienden el problema de raíz, sino que se dedican a mirar sólo desde su postura de mi vida es mía y de nadie más, lo cual es absurdo en un mundo social. Es injusto pensar sólo para sí, sin detenerse a pensar en lo que tales acciones implican para los demás.

Por ejemplo, y aclaro que yo soy pro-decisión, la gente radical que defiende al aborto no piensa en que le quita la oportunidad de vivir al feto, o embrión (o lo que sea), diciendo "no quiero traer a otro ser humano a sufrir en un mundo tan cruel". Si fuera congruente consigo misma, se suicidaría, pues decir eso es como ser multimillonario, disfrutar de lujos con el dinero y decirle a alguien que es mejor ser pobre. Decidir abortar es decidir quitarle a un ser humano en gestación la oportunidad de intentar vivir, de intervenir en el mundo a su manera. Lo que debe hacerse es reducir el costo de los anticonceptivos, difundir la variedad de éstos y cuestionar fuertemente los parámetros religiosos. Desde mi postura, sólo las mujeres que han sido víctimas de violación y aquellas cuyos embriones tienen malformaciones o problemas que inminentemente les impedirán tener una buena calidad de vida, deberían abortar (o suspender el embarazo, o como quiera que se le quiera llamar. El chiste es que el feto o embrión -o lo que sea- se muere). Dejar que una chica aborte porque quiere seguir estudiando es una irresponsabilidad de quien se lo permite y de ella, antes tendría que haber estado informada al respecto, y si no lo estaba, tal es un fallo educativo que debería haberse atendido.

Con todo esto, quiero decir que la justicia naturalmente no existe en cuanto todo funciona de acuerdo a la necesidad. El cuerpo y la mente tienen necesidades, y tales necesidades sólo pueden resolverse con recursos, y si los recursos no son suficientes, es evidente que habrá problemas. El problema no es la distribución. La gente que gana mucho dinero tiene derecho a disfrutar de la riqueza, de gozar la vida mientras puede. El problema es que en un mundo donde la gente es consciente de la inequidad, la intranquilidad existe, y por ello los sistemas forjados por la clase dominante y hegemónica, se dedican a buscar mantener el status quo, pues temen perder la comida variada y el entretenimiento múltiple.

Si acaso, se puede decir que en eso, la humanidad está en igualdad con el resto de los animales. Las especies que tienen comida y entretenimiento asegurados, no están tranquilas. Y las demás están intranquilas, sin comida asegurada y con el entretenimiento monótono o impedido por la intranquilidad. La única forma de lograr que el mundo humano devenga en más justo, es que la gente que se encuentra en la clase dominante y hegemónica, esté más tranquila.  


domingo, 29 de septiembre de 2013

Los Antípodas de la Mente: El Nuevo Mundo de la Percepción y la Consciencia


Encontré a la región de antípodas que tanto clamaba Huxley  por encontrar en Cielo e Infierno, pero no es ningún otro mundo inesperado. Es un pasado... son las cosas que no pudimos comprender a consciencia y que nuestra mente pudo captar... es aquello que pudimos percibir pero cuyas sensaciones jamás lograron impactar en nuestra consciencia y de lo que jamás pudimos hacernos responsables por estar demasiado alejado de lo que podíamos entender. 


Y es que he comprendido que no está caracterizada por un '¿qué?' sino por un '¿dónde?'. No caracterizados por un '¿qué soy?' sino un '¿dónde soy?' tanto simbólico como sensitivo. Y sensitivo es clave para comprender el simbólico, pues aunque se piense que los conceptos construidos provienen de un contexto social, en realidad hay una mezcla de las sensaciones percibidas por nuestros procesos biológicos y nuestro cuerpo.



Sonidos que oímos cuando somos no natos, estruendos que suceden durante nuestros primeros días bajo la luz del día, la mentira que apareció en el rostro de nuestra pareja y que no advertimos, el dolor terrible que le originamos a una persona y que no distinguimos... todo eso queda en la región de los antípodas de la mente. La pregunta es ¿cómo llegar hasta aquella región sin perderse en el intento?



Dice William Blake en El matrimonio del cielo y el infierno



Ante todo, la noción de que el hombre (sic) tiene un cuerpo distinto de su alma, será abolida; esto lo haré imprimiendo según el método infernal de corrosivos que en el infierno son saludables y medicinales, haciendo desaparecer las superficies aparentes y descubriendo el infinito que tenían oculto. 


Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se mostraría al hombre (sic) tal cual es: infinito. Pero el hombre (sic) se ha recluido para mirarlo todo desde su caverna. 



¿Qué sucedería si se tuviera una percepción de puertas que han desaparecido, y que es sólo la consciencia lo que nos hace creer que no podemos percibirlo todo? Y tal cuestión se refiere a que pensamos que aquello que no advertimos ni comprendemos en su totalidad está fuera de nuestra capacidad de percibir, sin embargo no es que no exista en nuestra mente sino que ha quedado en el olvido. Nuestra mente sabe absolutamente todo de nosotros y trabaja conforme a lo que conoce. Todos nuestros miedos, vergüenzas, alegrías y felicidades son sabidos por ella, pero no todas esas cosas son sabidas por nuestra consciencia. 



La mente no olvida, nuestra consciencia sí, y se ha tratado de explicar la dinámica de la mente a partir de consciencia, preconciencia e inconsciencia; mediante áreas específicas de actividad cerebral que funcionan con bioelectricidad; se ha creído que es una dualidad simple de cuerpo y alma, en la que ésta última puede tener contacto con realidades alternas e incluso divinas; no obstante, ¿dónde realmente está el planteamiento concreto sobre algo que las personas suponen como algo abstracto?



Las memorias no son más que percepciones que han llegado a nuestro cerebro, las hay sensitivas o intelectivas, no es posible otra categoría, ya que sólo somos capaces de sentir y pensar. El gran problema yace en que la mayoría de nuestras memorias intelectivas quedan en el olvido. La mayoría de las personas tenemos preferencias por ciertas cosas, y por otras repulsión. De algunas tenemos consciencia de su origen, mientras que de otras simplemente asumimos que es porque somos así.



Y es una labor titánica, poder aventurarse a intentar encontrar el origen de todos nuestros gustos puede convertirse para muchos en un infierno, mientras para otros puede transformarse en un paraíso. A diferencia de Huxley, yo no pensé en poder hallar a mis antípodas a partir de luces brillantes, el uso de mescalina o largos periodos de flagelación o ayuno. Me dediqué a tratar de dominar mis sueños y volverlos parte de mi consciencia. 

Meditando por veinte minutos antes de irme a dormir, relajé mi cuerpo y procuré enfocar mi mente y determinarme a tener el absoluto control de mis sueños. Había escuchado muchas conjeturas al respecto de que a veces se puede crear una situación a voluntad en los sueños, lo creía posible... tal vez demasiado fácil, no obstante la realidad habría de demostrarme que no es tan sencillo como parece.

En Símbolos de Transformación, Jung dice:

Las fantasías conscientes nos revelan, mediante la utilización de materiales míticos, ciertas tendencias de la propia personalidad todavía no reconocidas o que dejaron de serlo [...]una tendencia que se rehúsa reconocer y que se trata como si no existiera, difícilmente involucrará algo que convenza a nuestro carácter consciente. De ahí que por lo común se trate de tendencias consideradas inmortales e imposibles, y frente a cuya entrada en la inconsciencia se opone a la más enérgica resistencia.


Pero cuando la consciencia logra atravesar las barreras de lo inconsciente, la paradoja que sostiene a la mente humana en toda su complejidad se desmorona y la mente tal cual es concebida deja de existir, de manera que se fusionan el Id, el Súperego y el Ego.  Los impulsos que sostienen aquella parte incontrolable de la mente humana, el id, quedan totalmente expuestos ante la mirada del ego. Este tipo de derrumbamiento de las partes de la personalidad sólo puede realizarse dentro de los sueños, tomando consciencia dentro de la consciencia de lo que no es y descubriendo las inconsistencias de la irrealidad, o bien de lo imaginario que proviene del inconsciente y que puja por emerger hacia la consciencia sin salir de su zona.  

La gente suele ser incapaz de controlar sus acciones mientras se encuentra dentro de un sueño y no nota durante su transcurso los saltos que ocurren a través de la historia de la irrealidad a través de la cual fluye, pues de un modo la memoria sólo trabaja con el inconsciente en ayuda del ego. Esto es que aquello que de acuerdo con las ambiciones del ego que se han mantenido dentro de una supresión el sueño se manifiesta para mostrar los temores y los deseos presentes que se evaden en la realidad mediante la interacción con el ambiente. Sin embargo, al tomar consciencia de que lo que se está viviendo no es y que por tanto no puede ser verdad el inconsciente se obstruye y no puede guiar al ego a través del camino que se supone debería ver. Lo inconsciente ve fragmentadas sus barreras y queda a merced del Ego consciente. Quien sueña es capaz de encontrar los problemas que conscientemente busca evitar para no entrar en conflicto de existencia y esencia. La mayoría de la gente no nota que dentro del sueño los colores no existen; no puede verlos pero cree que los percibe. Todo es inferido en la parte consciente por obra de la memoria. Sin embargo, una vez que el soñador se hace consciente de lo que verdaderamente ocurre y que en realidad sólo duerme plácidamente en su cama mientras su mente está activa, el ambiente cambia de parecer estar siendo filmado con un filtro a recuperar un poco del color real de las cosas. El mismo Huxley hace mención de las investigaciones de psicólogos, psiquiatras y otros estudiosos de la mente, que han encontrado que no tiene nada de extraordinario que en los sueños no existan los colores, y que sólo haya escala de grises o quizá algún matiz relativamente discernible, mas durante mis constantes intentos por dominar mi inconsciencia, me encontré con una realidad (o quizá irrealidad) muy diferente y fascinante.

Algunas personas pueden distinguir colores en los momentos en que interactúan con los personajes ficticios, pero no notan que después todo vuelve a quedar en un color azulado o grisáceo. Es como cerrar los ojos e imaginar un cubo verde. ¿Realmente se ve imaginariamente al cubo verde, o se cree que se lo percibe verde? Si alguien lo intenta, comenzará a dudar del color del cubo que se ha imagina, pero por más verde que quiera pintarlo, el cubo seguirá gris o azul. Una vez que se toma consciencia de la irrealidad del entorno, el soñador podrá ver que su vista periférica es recuperada. En verdad, la visión periférica no existe mientras se sueña. No sé por qué, pero se recupera al estar consciente de que se está en un sueño. Si se ha estereotipado a alguien en lo imaginario es posible buscarlo en sueños y forzar la interacción con el personaje ficticio.Todos los temores y deseos toman forma. El realizar un análisis dentro de este entorno irreal es útil para saber qué es lo que uno verdaderamente percibe de los otros, qué consecuencias de sus actos verdaderamente le preocupan y qué es lo que verdaderamente siente hacia el resto del mundo, con lo cual obtendrá un concepto más sólido de quién es para sí mismo y cómo puede ser con los demás. 

El peligro consta en que si se hace demasiado, es posible confundir lo real con lo irreal. Para evitarlo se debe de desarrollar un poder de imaginación muy poderoso siendo capaz de crear algo difícil de encontrar dentro del sueño. La gente cree que crear imaginaciones en sueños es fácil pero si lo intentan verán que realmente no lo es y si no tienen la suficiente mesura y concentración podrían enloquecer al no saber diferenciar entre un terreno y una nube, entre un sueño y una realidad.

Penetrar conscientemente en la inconsciencia suele trastornar la vida de la gente, y es posible que sea un origen (¿o quizá el?) de la locura producto de una patología por un acomodo incorrecto de la experiencia, que sería en palabras más simples: estar impedido para discernir entre lo real de lo imaginario debido a que se han equivocado los significados de nuestras experiencias. Por así decirlo, nuestra consciencia estropeó la realidad que percibimos y la deformó según las ideas que permanecen en ella.

Es por eso que a diferencia de Freud, yo puedo pensar en la idea de una parte subconsciente de la mente, pues dicha subconsciencia se encarga de sugestionar a nuestra consciencia para que adopte significados que se alejan de la realidad. Brainerd y Reyna trabajaron un libro muy interesante intitulado La Ciencia de las Memorias Falsas. En él aparecían ciertos casos sobre los efectos de la sugestión o  la autosugestión en el acomodo (o imaginación) de las experiencias. Y con esto es posible ver una verdadera alteración en la percepción de las personas, sea porque otras personas los forzaron a acomodar mal los significados de las experiencias, o porque los convencieron de que vivieron experiencias que jamás sucedieron, o porque su subconsciencia se encargó de hacer tal deformación mental.

Transitar con una consciencia impresionable a través de la Tierra de los antípodas de la mente puede llevar inevitablemente a un deterioro mental. Y es vital reconocer a la subconsciencia como un área de la mente que se encarga de trastocar la consciencia... de deformar nuestras ideas y pensamientos sobre el mundo que nos rodea. Tal deformación no sucede de modo inconsciente, ni de forma para nosotros desconocida. Sabemos que lo hacemos, la diferencia en muchos de los casos es que los significados que alteramos afectan nuestro comportamiento en modos socialmente inaceptables, como los trastornos alimenticios.

En la subconsciencia está la explicación de por qué evitamos la vergüenza y la humillación pública. Podemos explicarla, mientras que en la inconsciencia está el por qué podemos explicarla. Un ejemplo: Una mujer tira un poco de soda en su pantalón, en la parte de la entrepierna. Ella trata de cubrir la mancha para evitar que los demás piensen que se orinó, pues no quiere que se burlen de ella. La mancha en la entrepierna es un problema, y cae en la consciencia; que quiera cubrirla para evitar que los demás piensen mal es en la subconsciencia, al igual que el que quiera evitar que se burlen de ella. Incluso ella es consciente de que las burlas podrían marginarla y afectar su situación frente a sus congéneres. Lo que cae en la inconsciencia es el grado de aversión que siente por quedar en tal situación de vulnerabilidad social.

Y el que hable de inconsciente, subconsciente, preconsciente y consciente, responde al nivel de facilidad de respuesta que podemos encontrar en nuestros propios conflictos. Si se explica inmediatamente es consciente; si requiero de un segundo pensamiento para explicarlo, es subconsciente; si requiero de un poco de tiempo, sin pensarlo, para explicarlo, es preconsciente; si no puedo explicarlo, es inconsciente. La consciencia responde a la percepción reconocida, la subconsciencia a la percepción alterada, el preconsciente al olvido ligero, y la inconsciencia al olvido denso. Por tales razones y por la dinámica mental que es propia del ser humano, la inconsciencia extiende mucha de su extensión, si es que puede llamársele así, sobre la actividad de la subconsciencia y la consciencia.

Visitando la Tierra de los antípodas de la mente es posible mirar a dónde pertenece qué cosa, pues se muestran todos sus habitantes ante nuestros ojos de un modo que simbólicamente podemos comprender sin muchas dificultades, y que el simple hecho de estar allí cambia nuestras perspectivas del mundo real que nos rodea, aunque de momento nos encontremos en un entorno que podríamos llamar irreal, a pesar de que nuestro mundo sea más falso cuando creemos que lo percibimos tal cual es.

Sin lugar a dudas, es una tierra que vale la pena visitar.

Percepción y Sensación; Pensamiento y Sentimiento.

Como puede verse en Las perturbaciones de la percepción de Henri Hécaen, la percepción es que nuestro cuerpo esté en contacto con un estímulo, que llegue a nuestro cerebro, mientras que la sensación es un valor adjudicado al estímulo percibido. Un ejemplo: Percibo la luz y me causa una sensación de dolor ocular. En tal sentido, el dolor es una sensación más que una percepción. Otro ejemplo: Percibo que mi pierna tiene los huesos astillados y se me encajan en el músculo lo que me genera una sensación de dolor. 


De misma forma, en el pensamiento, que es el acto de pensar y no una idea, se pueden tener percepciones y sensaciones. Ejemplo: Pienso que los animales antropomorfizados en la película 'La Isla del Dr. Moreau' son aberraciones de la naturaleza, y esto me causa una sensación de asco. En este ejemplo la relación entre lo percibido sensitivamente y lo percibido intelectivamente pueden confundirse. La línea no está claramente definida. Pero si yo expresara: Pienso que la libertad es lo más precioso que puede tener una persona y tal pensamiento me da un sentimiento de alegría, entonces tendría una idea más clara de que el pensamiento es el equivalente mental los cinco sentidos del cuerpo. En el ejemplo de la película, una percepción visual pasa brevemente por el pensamiento y tiene una consecuencia sensitiva, mientras que en el de la libertad, todo es meramente una idea pensada que produce un sentimiento.



Gran diferencia es que el pensamiento percibe no sólo de lo sensitivo sino también del resultado de otros pensamientos que son las ideas. El sentimiento es el equivalente mental de la sensación corporal. De ahí que se llame sensacionalismo a todo aquello que se basa en imágenes que impactan al individuo. Los periódicos sensacionalistas sirven como ejemplo para dar claridad al funcionamiento de la percepción. Una crónica sobre un asesinato puede ser sólo de palabras, sin embargo provoca en el lector la visualización de imágenes mentales que lo harán tener una sensación de estarlas percibiendo, pero no lo hacen. Y de tal forma se invocan imágenes que son el resultado de percepciones previas las cuales producen no un pensamiento sino una idea, que entonces produce un sentimiento de aversión y una sensación de náusea. 



Un pensamiento es el resultado de una secuencia lógica de contraste mental. Sólo puede ser pensamiento en cuanto ha surgido del proceso de pensar. La idea es el resultado de una secuencia mental que puede ser lógica o no, pero no tiene un proceso detrás que la fundamente. Por ejemplo, Max Weber puede haber tenido un pensamiento sobre la importancia de la verstehen, sin importar cuál haya sido, quien asuma éste como un conocimiento que debe apropiarse no puede decir que tiene un tipo de pensamiento weberiano sino que ahora tiene ideas weberianas. Para volverlo más simple: la reflexión es pensamiento, mientras que la memorización por repetición es idea.




domingo, 22 de septiembre de 2013

"La cura de la esquizofrenia" / 'Las Sombras de Gilighan Lloyd' - Sebastián Deráin

No tenía dieciocho años por dos meses cuando me dio esquizofrenia. Se me desarrolló un comportamiento extravagante como resultado de alucinaciones sobre mis errores del pasado. El pasado no me dejaba ser. Traté de averiguar cuál era exactamente mi trastorno, pero nada coincidía. En general la esquizofrenia tiene la siguiente sintomatología: 

a) Eco, robo, inserción del pensamiento o difusión del mismo.

b) Ideas delirantes de ser controlado, de influencia o de pasividad, claramente referidas al cuerpo, a los movimientos de los miembros o a pensamientos o acciones o sensaciones concretos y percepción delirante.
c) Voces alucinatorias que comentan la propia actividad, que discuten entre ellas sobre el enfermo u otros tipos de voces alucinatorias que proceden de otra parte del cuerpo.
d) Ideas delirantes persistentes de otro tipo que no son adecuadas a la cultura del individuo o que son completamente imposibles, tales como las de identidad religiosa o política, capacidad y poderes sobrehumanos (por ejemplo, de ser capaz de controlar el clima, de estar en comunicación con seres de otros mundos).
e) Alucinaciones persistentes de cualquier modalidad, cuando se acompañan de ideas delirantes no estructuradas y fugaces sin contenido afectivo claro, o ideas sobrevaloradas persistentes, o cuando se presentan a diario durante semanas, meses o permanentemente.
f) Interpolaciones o bloqueos en el curso del pensamiento, que dan lugar aun lenguaje divagatorio, disgregado, incoherente o lleno de neologismos.
g) Manifestaciones catatónicas, tales como excitación, posturas características o flexibilidad cérea, negativismo, mutismo, estupor.
h) Síntomas "negativos" tales como apatía marcada, empobrecimiento del lenguaje, bloqueo o incongruencia de la respuesta emocional (estas últimas habitualmente conducen a retraimiento social y disminución de la competencia social). Debe quedar claro que estos síntomas no se deban a depresión o a medicación neuroléptica.
i) Un cambio consistente y significativo de la cualidad general de algunos aspectos de la conducta personal, que se manifiestan como pérdida de interés, falta objetivos, ociosidad, estar absorto y aislamiento social. [1]

Lo que yo tenía era un pensamiento disperso con respecto de la realidad y completamente retraído en mí. Yo creía ser capaz de poder escuchar los pensamientos de los demás. La vida diaria era tan rutinaria que en muchas ocasiones atinaba a lo que pasaba por la mente de los demás. Había excesivas coincidencias, y al mismo tiempo demasiadas discrepancias como para ser ignoradas. Era como en aquel libro escrito por Guillermo Martínez, La muerte lenta de Luciana B., cuando Kloster habla sobre las ''seguidillas'':

¿Qué era exactamente lo que había dicho Kloster? Que pensara en monedas lanzadas al aire. Que una racha de tres caras o tres cecas en diez lanzamientos no era nada extraño, sino lo más probable. Que el azar también tenía sus inclinaciones. Encontré en mi bolsillo una moneda plateada de veinticinco centavos. Busqué mi lapicera y desplegué una servilleta sobre la mesa. Lancé la moneda al aire diez veces seguidas y anoté la primera serie de caras y cecas con guiones y cruces. Lancé otras diez veces la moneda y escribí debajo una segunda sucesión. Seguí lanzando la moneda, con un movimiento cada vez más diestro del pulgar y anoté todavía algunas series más en la misma servilleta, una debajo de la otra, hasta que el mozo me trajo el café con el tostado. Mientras comía revisé las sucesiones, que perforaban la servilleta como un código extraño. Lo que me había dicho Kloster era cierto, asombrosamente cierto: casi en cada renglón había rachas de tres o más caras o cruces. Desplegué otra servilleta sobre la mesa y como si me hubiera acometido un impulso irrefrenable lancé la moneda con el propósito ahora de llegar a cien veces y apreté los signos de manera que la sucesión entera quedara escrita en ese recuadro de papel.[2]

Tal obsesión por las seguidillas de las caras o cruces resulta de la explicación del asesino Kloster al narrador de la historia sobre cómo puede ser posible que una persona pase por muchas desgracias seguidas, y así distraer la atención de su culpabilidad en las muertes de los familiares de Luciana. El punto que me interesa resaltar es el de la duda sobre lo que es posible  y lo que no. Y aunque es cierto que en la vida las cosas no pueden ser reducidas sólo a dos categorías, cuando yo escuchaba aquellas voces que sonaban dentro de mi cabeza, yo sólo tenía dos posibilidades: que coincidiera lo que creía escuchar o que no. 

Los pensamientos que creía escuchar tenían relación primeramente con lo que veía en el momento, por lo que al existir una seguidilla prolongada de coincidencias me pareció bastante factible que pudiera hacerlo. Creí que tal vez tuviera un gene que había permanecido inactivo en mi genealogía y ahora se había activado para hacerme capaz de ver y escuchar más allá de lo evidente. Pero conforme mi situación se fue agravando las cosas dejaron de ser tan simples. Ahora las cosas se complicaban, pues ya tales voces no partían del inmediato pues ahora escuchaba pensamientos sobre mí a partir de situaciones que se supondría que pasarían a futuro. 

La dualidad comenzó a romperse. Ahora las seguidillas eran de no coincidencias. Si lo que escuchaba ya no coincidía con la realidad, entonces la única respuesta a la pregunta '¿qué pasa conmigo?' era la locura. Ya no había dudas. Entonces era posible que estuviera en un proceso de deterioro mental que irremediablemente terminaría con mi muerte. Entonces comencé a leer sobre trastornos mentales, resultando la esquizofrenia la más probable situación para mí.

Huxley escribió en Las Puertas de la percepción:

El esquizofrénico es un alma no solamente no regenerada, sino además desesperadamente enferma. Su enfermedad consiste en su incapacidad para escapar de la realidad interior y exterior y refugiarse -como hace habitualmente la persona sana- en el universo de fabricación casera del sentido común, en el mundo estrictamente humano de las nociones útiles, los símbolos compartidos y las convenciones socialmente aceptables. El esquizofrénico es como un hombre que está permanente bajo la influencia de la mescalina y que, por tanto, no puede rechazar la experiencia de una realidad con la que no puede convivir porque no es lo bastante santo, que no puede explicar porque se trata del más innegable y porfiado de los hechos primarios y que, al no permitirle nunca mirar al mundo con ojos meramente humanos, le asusta hasta el punto de hacerle interpretar su inflexible esquivez, su abrasadora intensidad de significado, como manifestaciones de malevolencia humana o hasta cósmica, de malevolencia que reclama las más desesperadas reacciones, desde la violencia asesina, o suicidio sicológico, en el otro.[3]

Y si bien todo esto era real, ¿qué clase de vida me esperaba? Si en todo momento escuchaba las voces que ''suponían que yo suponía'', ya no tendría libertad de acción, pues estaría condenado a perder mi espontaneidad. Ya no habría modo de reaccionar naturalmente ante las cosas. Si eran buenas para mí, perdería toda intención de hacer notar que me sentía confiado ante las circunstancias porque entonces se complicarían. Si eran malas para mí, trataría de reaccionar de modo que pareciera que nada me afectaba, aparentando ser impasible ante las desgracias. Un ser imperturbable. Pero todo ello estaba lejano de la realidad. Era un hecho que yo estaba totalmente a la merced de las voces en mi cabeza. Estaba encadenado a desobedecer lo que fuera que dijeran, perdiendo toda racionalidad y sentido de orientación en un mundo que lucía cada minuto más lúgubre y perturbador.

Traté de continuar leyendo sobre la locura, particularmente sobre la esquizofrénica, no obstante, nada parecía poder ayudarme. Todo eran panoramas desoladores que afirmaban que la cura era imposible y que todo estaba perdido. Tal era el horizonte y en mi creciente desesperación todo me parecía imposible de superar. Las llamadas convenciones sociales parecían ser algo completamente difícil de entender, algo que jamás había tenido y que casi imposiblemente podría aprender. ¿Qué me esperaba? ¿Qué sería de mí? Ya no había escapatoria de la tenebrosa insania.

Por esos tiempos comencé a encontrar mensajes por aquí y por allá que implicaban un hecho abominable: el suicidio. Las voces querían que me suicidara. Y las voces eran las de aquellos que creía mis amigos. Eso los creía, pero no lo eran... ¿o lo serían?. Si estaba cuerdo y tenía la capacidad de escuchar los pensamientos, entonces no lo eran, y debería alejarme de ellos. Yo se los había confesado. Creía que podía hacerlo. No me evadían ni tocaban el tema, pero me trataban como si quisieran comprobarlo. Las seguidillas habían hecho su trabajo en la destrucción del mundo que tanto amaba antes de mi enfermedad. Por otra parte, si estaba loco... ¿qué clase de amigos no buscarían ayudarme? No lo eran, simplemente, fuera cual fuera el horizonte debía asumir que no tenía amigos.

Hasta aquel punto, los únicos que no me habían tratado como un espanto indeseable eran los libros. Ya estaban escritos por gente o muerta o muy vieja. ¿Qué mierda importaba ya si estaba loco o no? La única constante de mi vida sería escuchar dichas voces, y tenía dos opciones: vivir con ellas o morir por ellas. Vivir me había dado enormes alegrías, y estaba seguro de que podría darme otras diferentes y probablemente más grandiosas. Ahora estaba seguro de algo: no quería morir, y menos siendo yo mi propio asesino. 

Me aislé de todo cuanto pude. Nadie podía ser digno de confianza, y a pesar de que sabía que ése era uno de los signos de esquizofrenia, lo ignoré. Renne Descartes había escrito en El Discurso del Método:

Pero como hombre que tiene que andar solo y en la oscuridad, resolví ir tan despacio y emplear tanta circunspección en todo, que, a trueque de adelantar poco, me guardaría al menos muy bien de tropezar y caer. E incluso no quise empezar a deshacerme por completo de ninguna de las opiniones que pudieron antaño deslizarse en mi creencia, sin haber sido introducidas por la razón, hasta después de pasar buen tiempo dedicado al proyecto de la obra que iba a emprender, buscando el verdadero método para llegar al conocimiento de las cosas de que mi espíritu fuera capaz.[4]

En el mismo texto, el francés había encontrado una forma que ahora me parecía oro puro para poder superar la adversidad: sólo confiar en la evidencia; analizar antes de juzgar; empezar desde lo simple hasta lo complejo; y hacer recuentos generales y particulares para asegurarme de no pasar nada por alto. Con tales parámetros, lograría encontrar un sentido para mi vida. Ya no escucharía a las voces. Llanamente las ignoraría mientras sólo confiaba en las evidencias.

Y así me dispuse a desconfiar de las palabras de la gente y sólo a confiar en los hechos. Esto me dio una mayor certeza, y logré encontrar una luz para mi mundo de penumbras. Ya no tendría porque pensar en encontrar la sinceridad en la mirada de la gente, ahora la encontraría en sus acciones. Lo que fuera que hicieren, sin importar las justificaciones que le dieran a sus actos, yo sólo confiaría en las consecuencias, tal como el mundo me había juzgado a mí con anterioridad. Puede ser que suene tremendamente radical, mas esto me sirvió asombrosamente para alcanzar la serenidad. 

A propósito sobre no hundirse en la locura como si ésta fuese arena movediza, Huxley, en la obra que ya he mencionado, hace otra referencia a la tranquilidad:

Ése era el problema: permanecer sereno. No dejarse perturbar por el recuerdo de los pecados cometidos, por el placer imaginado, por el amargo dejo de antiguos errores y humillaciones, por todos los miedos, odios y ansias que ordinariamente eclipsan la luz. [5]

¿Por qué creer que debía padecer? Preocuparme por lo que otros pensaran de mí no hacía ningún beneficio. Sólo importaba lo que hicieran conmigo y en mi presencia. Y comencé a recordar mis tiempos con Danna. Sin duda ella disfrutaba de mi compañía, pero nunca me lo había dicho, y yo trataba de cuidar tanto el que no se alejara de mí, que no mostraba seguridad alguna, y los escasos momentos de valentía que emergían esporádicamente siempre tenían que estar acompañados de insinuaciones sexuales o comentarios explícitos. En realidad a nadie le importa lo que pensamos sino lo que hacemos. ¿Quién da una mierda por nuestros pensamientos? Nadie. Incluso la palabrería barata e insulsa importa  más para los demás porque sale al exterior y se exhibe como la mejor ramera de un burdel. Y empleo una ramera para hacer una comparación porque esas pobres mujeres siempre son explotadas por un proxeneta. Muchas personas son los chulos de las pobres palabras, que prostituídas sin miramientos son usadas una y otra vez con fines de convencimiento de las mentes más ingenuas que vaginas igualmente fáciles de convencer han parido en este mundo frío, estéril y sangriento con hambre de oportunismo.

Yo mismo había prostituído a las palabras para convencer a Luna de que las cosas no eran culpa mía, que era una víctima. Siempre utilizando el discurso de que la culpa de mis cambios de humor era aquella denuncia falsa que había hecho para que me arrestaran. Siempre funcionó de excusa. Eso y que le dijera que yo la amaba como se puede amar a la vida misma, como se ama a pesar del dolor, y con una pasión cercana a la muerte más tortuosa. La quería tanto como un bebé quiere a su madre la primera vez que la ve. La amaba tanto como una mujer que supera el cáncer ama su vida con una nueva esperanza de renovación en su corazón. Y la adoraba tanto como se adora el triunfo de la justicia sobre los criminales. Y así se lo decía. Ella lo creía. Sin embargo, por más que mis palabras fueran congruentes con mis sentimientos, éstos no lo eran con mis acciones, y eso poco a poco desgastó a Luna, al punto que duramente comprendió que sólo podría seguir conmigo si se olvidaba de ser feliz.

Tras tal reflexión supe que sólo encontrando congruencia entre mis sentimientos, acciones y mis palabras, por supuesto entendiendo que las palabras aunque provienen de la acción del habla no son ni pensamientos ni acciones sino ideas que se expresan, tal vez con un fin o sin uno. Pero yo entiendo a las acciones como hechos que demuestran un verdadero vínculo con el mundo. Según yo, un discurso no puede ser acción sino hasta que promueve una acción que produce algo nuevo en el mundo... que cambia algo. Un discurso que busca mantener un status quo no es una acción, aunque algunos digan que es un acto de 'reproducción'. Yo lo veo sólo como una idea que flota para impedir otras acciones. Que se infiltra en las mentes de otros sólo para impedir el cambio. 

Y ahora que veía que las voces en mi cabeza no eran congruentes con las acciones de los demás ni con sus sentimientos, me cuestionaba qué tanto mis sentimientos, acciones, y palabras lo eran. Comencé a actuar en función de mis sentimientos y palabras. Si le decía a alguien que no estaba de acuerdo con algo, lo demostraba con mis acciones porque así lo sentía. Como la vez que le dije a una joven en el transporte público que sus mejillas me parecían acariciables y adoraría tocarlas. Simplemente lo hice. Acaricié sus mejillas y le sonreí. A diferencia de otras veces en las que sólo lo pensaba, o lo decía, o lo hacía, lo hice todo. Ella me sonrió y platicó un poco conmigo, hasta que tuve que bajarme para ir a la escuela.

Al bajarme de aquella combi, noté algo que para muchos es normal, pero que para mí resultó extraordinario: en mi cabeza sólo escuchaba los sonidos que mis oídos podían percibir. 

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[1] Clasificación de Trastornos Mentales CIE10/Criterios de la OMS.
[2] MARTÍNEZ, G.; La muerte lenta de Luciana B.; Ediciones Destino; Barcelona, 2007; p. 167-168.
[3] HUXLEY, A.; Las puertas de la percepción; Editores Mexicanos Unidos; México, 2009; p. 52.
[4] DESCARTES, R.; Discurso del Método; Editorial Tomo; México, 2006; p. 34.
[5] Íbidem p. 54.

domingo, 15 de septiembre de 2013

El Tiempo

Últimamente me he dedicado a pensar sobre el tiempo. Bien es un hecho que sólo mediante la interacción se pueden medir intervalos a los que se les ha dado un valor numérico. Contar entre un número y otro equivale a dar el valor entre un instante y otro. Meticulosamente se trata de medir el tiempo, pero no es más que una fútil fantasía. ¿Cómo darle valor a algo que no existe? Y en realidad, dicha cuestión sonaría absurda para la mayoría de las personas y quien quedaría como un estúpido sería yo, pues a menudo se le da un valor a lo que no existe.

Cuando amamos a una pareja, se cree que ésta devuelve el sentimiento con una intensidad semejante, pero tal suposición sólo tiene sustento en nuestra cabeza. Y aunque el cariño sea recíproco, jamás podremos saber cuánto queremos a una persona o cuánto nos quiere. Lo estimamos, lo imaginamos. Imaginamos para no sentirnos desprotegidos en un mundo repleto de incertidumbre. Nadie la tolera. ¿Quién es capaz de reconocer todo el tiempo que sólo sabe que nada es cierto?

La frase "sólo se que no sé nada" es absurda, pues hay una certeza absoluta y ésta es que sabemos del mundo únicamente lo que nos parece que parece, por sobreentendido y tonto que suene. Sabemos lo que otros a nuestro alrededor nos dicen... y lo creemos. Nos informamos de lo que la gente cree o siente que pasó, pero jamás estamos ciertos o seguros de que efectivamente así fueron las cosas.

La verdad es única. La realidad es única. Sólo puede haber una correcta interpretación de las cosas, y eso es el conocimiento puro. Sin embargo, tanto la verdad, como la realidad al igual que una verdadera interpretación, probablemente son cosas que ningún ser humano ha conocido en su vida con respecto de cualquier cosa.

Viene a mi mente aquel pensamiento de William Blake:
Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito.
¿Cómo conocer la verdad de la realidad de las cosas si todo el tiempo inventamos cosas para tratar de conocer aquello que no podemos conocer? El tiempo fue inventado para mesurar las acciones que realizamos. Clasificamos las cosas por año, por día, por mes, por minuto, por segundo... ¿Tiene eso sentido? Por supuesto que lo tiene, ya que todo eso la humanidad lo ha creado a partir de lo que puede comparar y atribuirle un valor relativamente exacto. Según nuestro ritmo de vida atribuimos valores de rápido o lento, monótono o variado, dinámico o letargoso, pero todo es hecho según podemos darnos certidumbre. Tal vez eso no importe demasiado, pero es signo innegable de que todo nos lo inventamos para creer que podemos confiar en un mundo desconfiable.

Cuando comemos un alimento empaquetado, confiamos en que sea higiénico. Cuando saludamos a alguien y nos trata con amabilidad, confiamos en que sea una persona sincera. Cuando nos dormimos por la noche, confiamos en que nuestra casa nos protegerá hasta el otro día y nos permitirá despertar para un nuevo día lleno de emociones y situaciones nuevas. No obstante, al paquete de pastelillos rellenos que al que acabamos de dar un mordisco podría tener semen de alguien en la crema que creemos deliciosa; la persona que nos sonríe día a día, bien podría hablar pestes de nosotros a todos los demás sin que nos podamos enterar; una fuga de gas podría hacernos explotar en medio de la noche para dejarnos con una última visión en la que somos devorados por lobos sedientos de sangre por causa de una terrible pesadilla.

Cosas por el estilo. También podría darse el caso contrario, y que el alimento que pensamos chatarra en realidad tenga nutrientes que nos benefician y desconocemos el bien que nos hacen. La persona que creemos nos odia podría estar muriendo de amor por nosotros, y cada noche nos escribe un poema dedicado para después recostarse y suspirar completamente embelesada al pensar en nuestra imagen. Nuestra casa podría propiciar que nuestro sueño fuera el más reparador y confortante posible.

Para bien o para mal, si es que puede hablarse de eso, siempre hay incertidumbre. El miedo y el horror a la duda, nos hace atribuirle a todo un valor bueno para evitar pensar que estamos en peligro. Huimos de él. Y al igual que con el tiempo, nos inventamos que las circunstancias que podemos apreciar en el momento tienen un valor cierto. Pero no pensamos en el tiempo cuando creemos que lo hacemos, sólo podemos valorar la velocidad de las cosas.

Creemos en la apreciación de nuestros sentidos, pero sólo miramos las circunstancias... el espacio y la velocidad de la interacción de lo que sea que esté. No hay tiempo para nosotros, aunque pensemos en el pasado, el presente o el futuro. Sólo hay acciones. Si sólo tenemos una limitada certeza de las cosas que hacemos, ¿cómo poder pensar en planes a futuro, a corto plazo, a largo plazo, o lo que sea?

Siempre hay algo que se desconoce, y sólo cuando la manifestación de esto es inmensamente monstruosa, podemos ver que todo lo que creíamos conocer del mundo no es más que un amargo recuerdo. Y lo único que podemos hacer es imaginar que sabemos que todo saldrá bien, aunque tenemos muy claro que no sabemos qué sucede en estos tiempos, ni qué sucederá en tiempos venideros.

Sólo podemos confiar ciegamente en que nuestro esfuerzo y bondad serán considerados por alguien alguna vez, mientras esperamos que el tiempo nos lleve por un buen camino, y no nos devore en una imagen sangrienta.

lunes, 12 de agosto de 2013

Co-dependencia a partir de significados imaginarios.


Si nunca te demostré cariño, ni preocupación por ti, ni algún tipo de consideración que realmente estableciera una relación, ¿por qué ser de mente tan limitada que se pensó que había amor? Los hechos demuestran, no las palabras. 
Decía Blumer que los significados sólo se dan en interacción, si no la hubo, el significado del amor te lo imaginaste.

Y lo lógico, y completamente sano, es buscar ese significado en una verdadera interacción.
Y considero que aplica a muchos de los últimos casos que se han visto, en ambas vías. Si alguien te dice que te quiere y nunca se preocupa por ti, es evidente que no existe el amor. En caso de encontrar que un individuo crea que <<amor>> significa <<palabras bonitas, regalos baratos, pláticas esporádicas, y fumar juntos>>, entonces el ambiente en el que ha aprendido tales significados debe ser un ambiente muy miserable.



Y es que es algo que ya históricamente se ha manejado. Para poder hablar de <<cariño>>, <<amor>> y <<querencia>>, se necesita de una condición de equilibrio en donde ninguno de los implicados por tales fenómenos se vea obligado a <<hacer de más>> sólo por ganar interés, pues de ser así, el resultado de la relación será una hegemonía sentimental que no podrá ser justa para aquellos involucrados en la relación. 


Por eso, cuando uno de los individuos de una pareja tuvo que hacer mucho para conseguir lograr el interés afectivo de la otra persona, se entra en un terreno que implica una relación de disputa por el poder, en donde la política interna de dicha pareja se verá siempre favoreciendo injustamente a alguna de las partes. Dará como resultado la vieja dialéctica del señor y el siervo, que tanto nos dijo Hegel.Y por eso muchas mujeres no se dan cuenta de que el hombre vive del goce de su cuerpo femenino, ya que al tener que padecer el famoso periodo de prueba al que muchas mujeres someten a los hombres, al superarlo, el hombre comienza a establecer cierto control político sobre su pareja. La mujer termina confundiendo el sentimiento de <<cariño>> con el de la culpa tras todo el proceso vivido, pues piensa que él ya le ha demostrado el suyo con hechos, sin embargo olvida que tales hechos ahora conforman el pasado, y no parte del presente, y entra en el entramado burocrático del patriarcado que ha penetrado en su mente desde que era niña.


Y muchas mujeres no advierten que son ellas las que terminan por ser sus propios verdugos en las relaciones cuyos significados parten del macrosistema ideológico social al que llamamos <<patriarcado>>. Con tal, muchas veces se puede ver a mujeres considerando que la conducta irreverente y mezquina de sus parejas está justificada por algún hecho que ellas provocaron, olvidándose de su verdadero valor como persona, adjudicando indultos que terminan por estrujarlas en un sufrimiento terrible.



Lo peor que puede hacer una persona sana es atorarse en tales condiciones. Necesita ayuda. Necesita terapia. Necesita una intervención educativa que le devuelva su valor como ser humano, para dedicarse a su propio desarrollo, y aspirar a nuevos horizontes más justos para ella.



Y por supuesto, la persona que estuvo subordinando al otro, también necesita terapia. Necesita ayuda. Necesita una intervención educativa que le haga ver la importancia de la consideración de los derechos humanos de los demás, para dedicarse a su propia humanización y formación para el respeto a la libertad y la dignidad.


miércoles, 17 de julio de 2013

Tratando de diluir el sentimiento con lenguas extranjeras.





Ne'er to run, - Nunca correr

ne'er to hide, - nunca esconderse,

ar thoughts are here implied, - nuestros pensamientos están implicados,
good times are yet to come. - buenos tiempos vienen ya.




Look at mi, - Mírame,

yer fidel servant, - tu alegre sirviente,
mi mind is crushed and all external, - mi mente está aplastada y toda externa,
i'm just waiting for thee. - sólo espero por ti.




Flip it now, -Voltéalo ahora

let's rise the flight, - alcemos el vuelo,
forget your sight, - olvida tu vista,
use your mind and take the bow. - usa tu mente y toma el voto.




I want more, - Yo quiero más,

there you lie, - ahí yaces,
this place's uncertain, - este lugar es incierto,
i feel i'm tagged. - siento que estoy marcado.




Think we might, - Pienso podemos,

or'd get inside - o deberíamos entrar
'cause our little hope here dies, - porque nuestra pequeña esperanza aquí muere,
and now she's gone. - y está ida.




Ja, i 'now, - Sí, yo sé

for your 'yes i'm too old, - para tus ojos soy muy viejo,
for most of duh people i'm too young, - para la mayoría de la gente soy demasiado joven,
shall we go? - ¿nos vamos?




Tell me, - Dime,

mein freundin, - mi amiga,
is this mah team, - ¿es este mi equipo,
or we'll split? - o nos separaremos?




There's no love, - No hay amor,

i cherish you, - te quiero,
ne c'est amour? - ¿no es amor?
Then this is no more. - Entonces esto se acabó.




I lied, - Yo mentí,

you were untrue, - tú fuiste falsa
the hard we'll go tru' - lo duro que pasaremos
compared to this pain will be fine. - comparado a este dolor estará bien.




Tell the certain fate, - Dí el destino cierto,

is it me or what's there, - soy yo o qué hay ahí,
this doesn't seem fair, - esto no parece justo,
that our life Saturn just ate. - que nuestra vida Saturno recién comió.




What's with you runnin' away? - ¿Qué hay contigo huyendo lejos?

You're here and... - Estás aquí y...
you're gone? - ... ¿te vas?
Why do you leave? - ¿Por qué te vas?




The talk with you is about love, - La charla contigo es sobre amor

and... - y...
you're never here? - ¿nunca estás aquí?
Is it me or it's them? - ¿Soy yo o son ellos?




Who's taking you away? - ¿Quién te aleja?

Who knows about ya? - ¿Quién sabe de ti?
Sweet lady, with the unstable mood, - Dulce dama, con el inestable humor,
why don't you leave me or stay once and for all? - ¿por qué no me dejas o te quedas de una vez por todas?




If it's them the reason, - Si son ellos la razón,

they'll have to be gone. - tendrán que irse.




domingo, 14 de julio de 2013

¿Dónde está?

 Debe meditarse el placer, pero también la miseria y la desgracia; sin separarlos ya que son parte de una misma cosa. Y existen... persisten: son ésas que a madres hacen llorar por las hijas perdidas, aquellas que tanto acallan a los marginados por su condición de insignificancia, las mismas que devoran la bondad de cuantos habitamos bajo el ala de la ingenuidad. Y son: injusticias.

Fingir y cubrirse de una apariencia falsa. Eso pierde el sentido si se quiere vivir el ahora, pero cobra una gran relevancia cuando se quiere entender el hoy. Y es una palabra curiosa: hoy: la máxima expresión del status quo. Uno insatisfactorio; uno que a tantas les duele; uno que a tantos desprecia; uno que a tantos desaparece. Y es abominablemente triste, porque implica pérdidas que jamás debieron ser... que jamás debieron suceder, ni generar el duelo, obra de la muerte, del crimen y del asedio constante de la impotencia.

¿Por qué me engañas? ¿Por qué me raptas? ¿Por qué me hieres? ¿Porque desgarras mi candor con tus colmillos de horrores? ¿Qué hice para que quieras neutralizarme? Y ahora, ¿por qué me exhibes? ¿Por qué no piensas en el suplicio que me obligas a atravesar? ¿Por qué me violas? ¿Por qué te turnas con otros para arrebatarme un instante que pudo haber sido de inmensa alegría para ambos? ¿Qué te hace apuntar a mi sien con esa arma? ¿Por qué me matas? ¿Por qué me abandonas semidesnuda en el desierto? ¿Acaso a nadie le importa?

Y sólo alguien cuya alma ha sido gangrenada por la indiferencia mezquina puede no hacer estas preguntas mientras escucha los hechos. Son horrores. ¿Son falsedades? Y no: son terribles verdades... realidades crueles que ocurren y que cada quien procura olvidar para seguir viviendo día con día.

¡No me olvides! ¡Dejé de respirar pero aun sigo viva! ¡Mis ojos miran exangües hacia la nada, pero todavía pueden ver! ¡Mi cuerpo está frío y rígido, pero mi corazón sigue latiendo!

Nadie debe olvidarlas. Ellas están con nosotros, y permanecemos amándolas. Ellas son la razón de nuestra sed, de nuestra hambre... de nuestra necesidad.

Seguimos sin poder recordar, beber, comer, y es nuestra carestía. Y sigue la misma pregunta para todo esto: ¿Dónde está la justicia?

lunes, 8 de julio de 2013

El Cambio Climático y el Pasado

En una noche calurosa de primavera, amor era
como beber agua helada luego de vagar sediento
a través de un abrasador y desolado desierto,
podía besar y abrazar a quien yo quisiera.

En una mañana fresca de verano, el amor claro
de mis manos podía gozar un cuerpo bello,
al tiempo que el cariño de ella en mi corazón dejó su sello,
ahora un beso y un abrazo, sin cariño, era raro.

En una tarde de otoño, amando perdí el tono;
olvidé lo hermoso que un candoroso beso despertó en mí una vez,
mientras hierve mi sangre con pasión creo que no hay qué temer,
mas mi error me ha llevado a comprender todo.

En una noche de invierno, mi Yo amante no es tierno,
puesto que en mi alma permanece la cicatriz de la revelación
y de la pérdida más dolorosa que, melancólica, gorjea una canción
silenciando aquel bullicio de mi juventud, en que la recuerdo.

Antes todo me parecía más claro pero ahora me aturde; es confuso;
me río y lloro después, para entrar en pánico de un momento a otro,
y el clima parece haber, en sí mismo, enloquecido... o quizá lo ha hecho conmigo, dejándome con un espíritu con sangrado profuso,
aunque confío que algún día, de una forma u otra, logre despojarme del miedo que no me deja entregarme por completo.

jueves, 4 de julio de 2013

Otra Introspección tipo Spider-man

Todo ha servido para darme cuenta de que soy egoísta, insensible, demasiado exigente, explotador, burlón y cobarde. Todo lo que hice para arreglarme y forjar en mí un carácter terminó estropeándose por un detalle que sobreestimé. 

El error fue tener sólo una esperanza. Eliminé toda otra esperanza, mas dejé vivir la única irrealizable y para deshacerme de ella tuve que volver al principio. 

Aprendí mucho, me eduqué a la perfección. Me dí la forma que muchos grandes han anhelado y por un amor de ilusión lo tiré todo al suelo lleno de estiércol, esparciendo todo cuanto me había costado tanto esfuerzo y sacrificio obtener como si se tratase de un vómito causado por una fiebre intensa producida por algo que mi ser rechaza nauseabundo.

Me sorprendí buscando ayuda divina y al no obtenerla regresé al punto de inicio. Entonces me dí cuenta de que el único modo de recobrar lo que gané en estos cuatro años es arreglar todas las cuentas pendientes.

Debo recordar lo que considero como justo o por más que sepa, no habré aprendido algo.

¿Por qué será que necesito un ojo vigía para hacer las cosas bien? Aparento mucho si se me tiene en la mira y trabajo mejor que todos, pero internamente soy un caos. En cuanto se me da autonomía exagero en flexibilidades.

El hecho de ver un gran número de coincidencias fruto de casualidades cuyas causalidades desconozco o doy valor de muy probables me divide. Ante las aparentes señales veo un camino que al ser obedecido me reporta beneficios y progreso; pero también existe la duda de si se trata de algo que busco, pero mi lado consciente por orgullo u otra cosa no me permite admitir.

Veo las situaciones, la reflexiono y llego a cierta conclusión, que se refuerza por medio de circunstancias cuyas decisiones no están en mis manos. ¿Cómo puedo adjudicarme responsabilidad inconsciente si no soy quien elige tales sendas?

O finalmente la esquizofrenia y la paranoia han irrumpido en mi mente o esto es un vil teatro lleno de manipulaciones conductistas, que a conciencia he seguido.

¿Por qué lo único que me hace olvidar todo y centrarme en el presente es beber alcohol? De igual modo termino haciendo todo menos lo que debo. Y por extraño que parezca, el alcoholismo es lo único que me mantiene cuerdo.

Tal vez las injusticias que cometí y consideré nimias, deben ser explicadas y resueltas. Asumí una responsabilidad en el momento en el que decidí afectar las vidas de otros sin culpa y sólo asumiendo con entereza las consecuencias podría alcanzar redención.

Si algo he aprendido es que realmente no he difamado a alguien desde años atrás, ni hecho sentir a alguien mal sin motivo, o dado un adjetivo a alguien o algo sin que se haya hecho acreedor a tal.

Tal vez sólo sea que veo el mundo en un plano lejano de la juventud donde la humanidad avanza lento por su propia incompetencia. Quizá sea porque otros también sientan el impulso de volver todo algo de lo cual reírse en lugar de dedicarle la existencia.

Posiblemente deba volver a recuperar aquel lado de mi que me obligaba a hacer las cosas como se debían hacer y no como yo las quería hacer.

Pudiera ser que una pose sensual llegara a lo profundo de mi inconsciente para trastornar mi proceso e intentara convertirme en todo aquello que sé que no sirve y significa un lastre para el verdadero avance.

La respuesta que me parece más sensata es la de regresar a exigirme y retomar mi línea de trabajo en lugar de buscar aprender más habilidades. Tal vez he olvidado lo social y ello implica que a pesar de la habilidad me vuelva un inútil.

Soy como el mal amigo que luego de mucho tiempo de no verte te trata como si te hubiera visto el día anterior. 

En otro sentido, literal y no metafórico, no soy 'como' simplemente SOY.

Tal vez el mundo simplemente no me importa, ni la gente que me rodea. Tal vez estoy resentido porque siempre he perdido lo que le da sentido a mi vida. Tal vez aún me culpo por todo lo que pasó y mantengo todo esto como un castigo para darme un escarmiento.

Tal vez nada me ha importado siempre y sólo finjo que me importan porque creo que es lo que los demás quieren oír. A decir verdad, todo me aburre y casi siempre finjo pasármela bien, pero sólo observo conductas que después puedo pulir en lo que escribo.

Por contradictorio que parezca, cuando alguien demuestra interés en lo que hago, también me interesa. Si alguien desconfía de mí, respondo con ambigüedades. Si alguien no me quiere cerca basta con su mirada para que no volvamos a vernos...o al menos a hablarnos.

¿Será que simplemente se trata de un narcisismo inmenso que choca con la tremenda culpa de lo hecho? 

¿Será que un lado de mí conoce lo que soy capaz de hacer y dar para beneficio y armonía, pero otro lado mío reconoce que también soy capaz de hacer y dar maleficio?

Quizá la indiferencia es lo único que tengo para evadir el miedo que me da saber realmente quién SOY.

No soy ni lo que hago, ni lo que se piensa de mí...ni siquiera lo que pienso yo mismo de mí.

Soy lo que soy capaz de hacer con la mejor de las destrezas, incluyendo lo que pocas veces me he atrevido a hacer. 

Nadie sabe quién es hasta que las circunstancias lo guían a descubrirlo.

Tal vez sólo soy un berrinchudo que no sabe interrelacionarse y se junta con los que puede hacerlo más fácilmente y lo único que sabe hacer es pensar en cómo explicar su propia ineptitud mientras trata de imitar las introspecciones de Spider-man.

Ahora bien. Tras revisar ciertos datos y algunos detalles de todo cuanto he escrito en psicoanálisisyteorías... creo haber encontrado el punto crucial que evoca extremos. 

Sería tan tonto como el narrador que aparece en 'La muerte lenta de Luciana B.' cuando cuestiona su esquema de un mundo azaroso al notar que lanzando diez veces una moneda existen seguidillas.

Como aparece más abajo he de hacer constar que lo mínimo, si es que se trata de establecer panoramas generales, es utilizar un dado y una moneda. El dado ubicará en sus caras la representación de ámbitos (amistad, amor, trabajo, dinero, sexo, pasatiempos, salud, familia) y la moneda tendrá las valoraciones (valor, positivo; águila, negativo). Repasándolo, me dí cuenta de que también podría establecer grados entre las acciones, o bien las caras del dado (aniquilación, catástrofe, reparable, avance, progreso y consolidación). Con la moneda sería dejar mucho en la vaguedad, con el dado sería volver más difícil establecer una serie factible de sucesos.

Entonces elegí tomar la decisión de optar por todos aquellos deseos que he mantenido en silencio para olvidarme de seguir las supuestas señales que llegan a mí. Ver cómo caían las caras en el segundo procedimiento me hizo darme cuenta de que he visto lo que mi narcisismo me hacía querer ver, que en combinación con la disciplina que adquirí con el experimento -en lo referente a la no intervención y alejamiento de tentaciones- me hicieron armar un camino imaginario que sólo tenía sustento en suposiciones y valoraciones exageradas.

Tras el aislamiento durante el periodo del maltrato a terceros, que tuvo tiempo en los dos primeros años, comencé a tener 'molinos de viento' y 'Mayors Boobage'. Era mi error creer que yo sólo podía ser apreciado o deleznado. Pero en el cuarto año, con todos los datos recopilados, pude ver que tenía la alternativa de la indiferencia y trabajé sobre ella, hasta el grado en que fui capaz de percibirla, concebirla y vivir con ella.