Desde que el mismísimo creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, optó por recostarse él mismo en un diván para autoanalizarse, ha habido una gran polémica en torno al psicoanálisis de uno mismo.
El psicoanálisis por si mismo ha tenido sinnúmero de conflictos con respecto a las otras ramas de la psicología por encontrarse en un mundo de introspección que gira en torno a lo erótico, las pulsiones reprimidas, los recuerdos de situaciones sexuales y la violencia que existe grabada dentro de nuestro subconsciente, sin embargo, se ha llegado a extrañas conclusiones que nos llevan a comprender más que aquellas otras que suenan en principio mayormente convincentes.
Menciona Sigmund Freud (1938) "Ninguna verosimilitud, por seductora que sea, resguarda del error; aunque todas las partes de un problema parezcan ordenarse como las piezas de un rompecabezas, debiera tenerse en cuenta que lo verosímil no es necesariamente lo verdadero y la verdad no siempre es verosímil". Entendiendo claramente que lo verosímil no es lo real sino algo que da la impresión de serlo.
Debe de comprenderse que incluso en las ciencias exactas existen paradojas que hacen a quien trata de resolverlas quedar en un principio completamente anonadado al no poder explicarse cómo fue posible que algo que por sentido común se aseguraría sucede de un modo, en la realidad sucede en otro completamente contrario.
Como aquella pregunta: ¿qué pesa más, un kilogramo de plumas o un kilogramo de plomo? Cualquier incauto respondería que pesan lo mismo y algunos otros creerían que el de plomo. Seguramente aquellos que se crean más listos coincidirán con los que piensan que deben pesar lo mismo, sin embargo, ésa respuesta está lejos de la realidad. Un físico respondería que a pesar de ser ambos kilogramos, existe una fluctuación de aire que actúa sobre las plumas que las hace más ligeras. Es el mismo principio que hace volar a los aviones por la forma aerodinámica de las alas y el mismo postulado que afirma que es por ello que los helicópteros se elevan con sus alas dobles.
Así, el psicoanálisis tiende no a buscar las respuestas más obvias o más claras, sino aquellas que llevan una explicación lógica aunque más compleja que aquellas que el sentido común dictaría sin comprobar científicamente.
Personajes como Karl Marx, entendieron que para poder comprender un presente, debe de dársele un vistazo a la historia del objeto [sociedad, sujeto, etc.] como menester primario antes que tratar de resolverlo ciegamente por medio de un análisis superficial. No se podría entender una fobia a la obscuridad sin pensar en que la causa de esto es que el sujeto quedó encerrado dentro de un armario en su infancia por uno de sus primos y la humedad del lugar sumada a la gran cantidad de objetos que había dentro le provocaron un tipo de contacto con la muerte que lo asustó a sobre manera, al mismo tiempo que la falta de luz le impedía saber qué podía encender la luz para ver su alrededor.
La mente es como nuestra piel, tiene cicatrices y algunas marcas de nacimiento que se manifiestan en nuestro presente, y que si no son comprendidas a plenitud, no podrán dejar al individuo desarrollarse como quisiera, pues siempre tendrá un miedo que lo seguirá hasta que lo confronte.
Dependiendo de los miedos acumulados, y del nivel de cada uno de ellos, las fobias se manifestarán en diversas formas como la agresividad o la melancolía, aislando al sujeto de los demás. Muchos podrán decir que no todo se trata de miedos o de sexo, sin embargo todo está relacionado con eso: miedo de morir, miedo a sentir dolor, miedo a estar solo, miedo a la inseguridad económica, miedo a ser incomprendido y un largo etcétera.
Un ejemplo claro del pasado como recordatorio de lo que debe temerse es la película Black Swan [El Cisne Negro] de Aronofsky, en donde una joven bailarina que siempre ha configurado sus actos a lo que impone la madre como superyó se ve en problemas cuando se confronta con el hecho de que ser disciplinada no lo es todo y de que para poder representar al cisne negro, debe de poder sentir lo que es ser éste.
La joven se haya en crisis al no poder ser lo que se espera de ella, mas esto no la detiene pues es su sueño hecho realidad y comienza a dejarse llevar por el miedo que le provoca su fragilidad, pero esto no lo es todo. También encuentra un gigantesco placer en imaginarse como víctima y ello corrompe totalmente su mente, pues necesita encontrar su lado obscuro mas no es capaz de ir más allá de su bondad. Tiene miedo a que la lastimen, pero sabe que para que no lo hagan entonces ella debe ser quien lastime a otros.
En una alucinación de su mente atormentada, la protagonista cree que mata a quien cree que desea verla destruida aunque después descubre que el miedo a dañar a otros la lleva a un suicidio, pues nunca se atrevió a lastimar a otros que no fueran ella misma.
Con esto queda claro que si no se resuelven los problemas mediante un análisis propio o asistido, la persona en crisis puede recorrer caminos que los pueden llevar a su propia destrucción. Medicarlos es sólo tapar el sol con un dedo, es apartarlos del camino para no darles una solución verdadera que les permita sobresalir como deberían, ser funcionales a la sociedad.
La locura es un estado de confusión de la mente humana que puede resolverse cuando el origen de los conflictos sale a flote y quien la padece va entendiendo y asimilando las causas por las cuales llegó a tal estado, comprendiendo que fue víctima de las circunstancias y de su ignorancia ante el cómo resolverlas.
El psicoanálisis es un camino que ayuda a resolver satisfactoriamente problemas mentales graves causados por las circunstancias [cuando es por narcóticos, ya no hay remedio] y también una ayuda para aquel que quiere saber quién es y para qué debe seguir vivo.
Es verdad. La unificación es la respuesta a todo. Deben de unificarse las ciencias para poder sacar a flote la verdad, así como comprender el por qué mediante un estudio histórico. Y eso de lo de los kilos es cierto. No es lo mismo peso que masa.
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