domingo, 29 de septiembre de 2013

Los Antípodas de la Mente: El Nuevo Mundo de la Percepción y la Consciencia


Encontré a la región de antípodas que tanto clamaba Huxley  por encontrar en Cielo e Infierno, pero no es ningún otro mundo inesperado. Es un pasado... son las cosas que no pudimos comprender a consciencia y que nuestra mente pudo captar... es aquello que pudimos percibir pero cuyas sensaciones jamás lograron impactar en nuestra consciencia y de lo que jamás pudimos hacernos responsables por estar demasiado alejado de lo que podíamos entender. 


Y es que he comprendido que no está caracterizada por un '¿qué?' sino por un '¿dónde?'. No caracterizados por un '¿qué soy?' sino un '¿dónde soy?' tanto simbólico como sensitivo. Y sensitivo es clave para comprender el simbólico, pues aunque se piense que los conceptos construidos provienen de un contexto social, en realidad hay una mezcla de las sensaciones percibidas por nuestros procesos biológicos y nuestro cuerpo.



Sonidos que oímos cuando somos no natos, estruendos que suceden durante nuestros primeros días bajo la luz del día, la mentira que apareció en el rostro de nuestra pareja y que no advertimos, el dolor terrible que le originamos a una persona y que no distinguimos... todo eso queda en la región de los antípodas de la mente. La pregunta es ¿cómo llegar hasta aquella región sin perderse en el intento?



Dice William Blake en El matrimonio del cielo y el infierno



Ante todo, la noción de que el hombre (sic) tiene un cuerpo distinto de su alma, será abolida; esto lo haré imprimiendo según el método infernal de corrosivos que en el infierno son saludables y medicinales, haciendo desaparecer las superficies aparentes y descubriendo el infinito que tenían oculto. 


Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se mostraría al hombre (sic) tal cual es: infinito. Pero el hombre (sic) se ha recluido para mirarlo todo desde su caverna. 



¿Qué sucedería si se tuviera una percepción de puertas que han desaparecido, y que es sólo la consciencia lo que nos hace creer que no podemos percibirlo todo? Y tal cuestión se refiere a que pensamos que aquello que no advertimos ni comprendemos en su totalidad está fuera de nuestra capacidad de percibir, sin embargo no es que no exista en nuestra mente sino que ha quedado en el olvido. Nuestra mente sabe absolutamente todo de nosotros y trabaja conforme a lo que conoce. Todos nuestros miedos, vergüenzas, alegrías y felicidades son sabidos por ella, pero no todas esas cosas son sabidas por nuestra consciencia. 



La mente no olvida, nuestra consciencia sí, y se ha tratado de explicar la dinámica de la mente a partir de consciencia, preconciencia e inconsciencia; mediante áreas específicas de actividad cerebral que funcionan con bioelectricidad; se ha creído que es una dualidad simple de cuerpo y alma, en la que ésta última puede tener contacto con realidades alternas e incluso divinas; no obstante, ¿dónde realmente está el planteamiento concreto sobre algo que las personas suponen como algo abstracto?



Las memorias no son más que percepciones que han llegado a nuestro cerebro, las hay sensitivas o intelectivas, no es posible otra categoría, ya que sólo somos capaces de sentir y pensar. El gran problema yace en que la mayoría de nuestras memorias intelectivas quedan en el olvido. La mayoría de las personas tenemos preferencias por ciertas cosas, y por otras repulsión. De algunas tenemos consciencia de su origen, mientras que de otras simplemente asumimos que es porque somos así.



Y es una labor titánica, poder aventurarse a intentar encontrar el origen de todos nuestros gustos puede convertirse para muchos en un infierno, mientras para otros puede transformarse en un paraíso. A diferencia de Huxley, yo no pensé en poder hallar a mis antípodas a partir de luces brillantes, el uso de mescalina o largos periodos de flagelación o ayuno. Me dediqué a tratar de dominar mis sueños y volverlos parte de mi consciencia. 

Meditando por veinte minutos antes de irme a dormir, relajé mi cuerpo y procuré enfocar mi mente y determinarme a tener el absoluto control de mis sueños. Había escuchado muchas conjeturas al respecto de que a veces se puede crear una situación a voluntad en los sueños, lo creía posible... tal vez demasiado fácil, no obstante la realidad habría de demostrarme que no es tan sencillo como parece.

En Símbolos de Transformación, Jung dice:

Las fantasías conscientes nos revelan, mediante la utilización de materiales míticos, ciertas tendencias de la propia personalidad todavía no reconocidas o que dejaron de serlo [...]una tendencia que se rehúsa reconocer y que se trata como si no existiera, difícilmente involucrará algo que convenza a nuestro carácter consciente. De ahí que por lo común se trate de tendencias consideradas inmortales e imposibles, y frente a cuya entrada en la inconsciencia se opone a la más enérgica resistencia.


Pero cuando la consciencia logra atravesar las barreras de lo inconsciente, la paradoja que sostiene a la mente humana en toda su complejidad se desmorona y la mente tal cual es concebida deja de existir, de manera que se fusionan el Id, el Súperego y el Ego.  Los impulsos que sostienen aquella parte incontrolable de la mente humana, el id, quedan totalmente expuestos ante la mirada del ego. Este tipo de derrumbamiento de las partes de la personalidad sólo puede realizarse dentro de los sueños, tomando consciencia dentro de la consciencia de lo que no es y descubriendo las inconsistencias de la irrealidad, o bien de lo imaginario que proviene del inconsciente y que puja por emerger hacia la consciencia sin salir de su zona.  

La gente suele ser incapaz de controlar sus acciones mientras se encuentra dentro de un sueño y no nota durante su transcurso los saltos que ocurren a través de la historia de la irrealidad a través de la cual fluye, pues de un modo la memoria sólo trabaja con el inconsciente en ayuda del ego. Esto es que aquello que de acuerdo con las ambiciones del ego que se han mantenido dentro de una supresión el sueño se manifiesta para mostrar los temores y los deseos presentes que se evaden en la realidad mediante la interacción con el ambiente. Sin embargo, al tomar consciencia de que lo que se está viviendo no es y que por tanto no puede ser verdad el inconsciente se obstruye y no puede guiar al ego a través del camino que se supone debería ver. Lo inconsciente ve fragmentadas sus barreras y queda a merced del Ego consciente. Quien sueña es capaz de encontrar los problemas que conscientemente busca evitar para no entrar en conflicto de existencia y esencia. La mayoría de la gente no nota que dentro del sueño los colores no existen; no puede verlos pero cree que los percibe. Todo es inferido en la parte consciente por obra de la memoria. Sin embargo, una vez que el soñador se hace consciente de lo que verdaderamente ocurre y que en realidad sólo duerme plácidamente en su cama mientras su mente está activa, el ambiente cambia de parecer estar siendo filmado con un filtro a recuperar un poco del color real de las cosas. El mismo Huxley hace mención de las investigaciones de psicólogos, psiquiatras y otros estudiosos de la mente, que han encontrado que no tiene nada de extraordinario que en los sueños no existan los colores, y que sólo haya escala de grises o quizá algún matiz relativamente discernible, mas durante mis constantes intentos por dominar mi inconsciencia, me encontré con una realidad (o quizá irrealidad) muy diferente y fascinante.

Algunas personas pueden distinguir colores en los momentos en que interactúan con los personajes ficticios, pero no notan que después todo vuelve a quedar en un color azulado o grisáceo. Es como cerrar los ojos e imaginar un cubo verde. ¿Realmente se ve imaginariamente al cubo verde, o se cree que se lo percibe verde? Si alguien lo intenta, comenzará a dudar del color del cubo que se ha imagina, pero por más verde que quiera pintarlo, el cubo seguirá gris o azul. Una vez que se toma consciencia de la irrealidad del entorno, el soñador podrá ver que su vista periférica es recuperada. En verdad, la visión periférica no existe mientras se sueña. No sé por qué, pero se recupera al estar consciente de que se está en un sueño. Si se ha estereotipado a alguien en lo imaginario es posible buscarlo en sueños y forzar la interacción con el personaje ficticio.Todos los temores y deseos toman forma. El realizar un análisis dentro de este entorno irreal es útil para saber qué es lo que uno verdaderamente percibe de los otros, qué consecuencias de sus actos verdaderamente le preocupan y qué es lo que verdaderamente siente hacia el resto del mundo, con lo cual obtendrá un concepto más sólido de quién es para sí mismo y cómo puede ser con los demás. 

El peligro consta en que si se hace demasiado, es posible confundir lo real con lo irreal. Para evitarlo se debe de desarrollar un poder de imaginación muy poderoso siendo capaz de crear algo difícil de encontrar dentro del sueño. La gente cree que crear imaginaciones en sueños es fácil pero si lo intentan verán que realmente no lo es y si no tienen la suficiente mesura y concentración podrían enloquecer al no saber diferenciar entre un terreno y una nube, entre un sueño y una realidad.

Penetrar conscientemente en la inconsciencia suele trastornar la vida de la gente, y es posible que sea un origen (¿o quizá el?) de la locura producto de una patología por un acomodo incorrecto de la experiencia, que sería en palabras más simples: estar impedido para discernir entre lo real de lo imaginario debido a que se han equivocado los significados de nuestras experiencias. Por así decirlo, nuestra consciencia estropeó la realidad que percibimos y la deformó según las ideas que permanecen en ella.

Es por eso que a diferencia de Freud, yo puedo pensar en la idea de una parte subconsciente de la mente, pues dicha subconsciencia se encarga de sugestionar a nuestra consciencia para que adopte significados que se alejan de la realidad. Brainerd y Reyna trabajaron un libro muy interesante intitulado La Ciencia de las Memorias Falsas. En él aparecían ciertos casos sobre los efectos de la sugestión o  la autosugestión en el acomodo (o imaginación) de las experiencias. Y con esto es posible ver una verdadera alteración en la percepción de las personas, sea porque otras personas los forzaron a acomodar mal los significados de las experiencias, o porque los convencieron de que vivieron experiencias que jamás sucedieron, o porque su subconsciencia se encargó de hacer tal deformación mental.

Transitar con una consciencia impresionable a través de la Tierra de los antípodas de la mente puede llevar inevitablemente a un deterioro mental. Y es vital reconocer a la subconsciencia como un área de la mente que se encarga de trastocar la consciencia... de deformar nuestras ideas y pensamientos sobre el mundo que nos rodea. Tal deformación no sucede de modo inconsciente, ni de forma para nosotros desconocida. Sabemos que lo hacemos, la diferencia en muchos de los casos es que los significados que alteramos afectan nuestro comportamiento en modos socialmente inaceptables, como los trastornos alimenticios.

En la subconsciencia está la explicación de por qué evitamos la vergüenza y la humillación pública. Podemos explicarla, mientras que en la inconsciencia está el por qué podemos explicarla. Un ejemplo: Una mujer tira un poco de soda en su pantalón, en la parte de la entrepierna. Ella trata de cubrir la mancha para evitar que los demás piensen que se orinó, pues no quiere que se burlen de ella. La mancha en la entrepierna es un problema, y cae en la consciencia; que quiera cubrirla para evitar que los demás piensen mal es en la subconsciencia, al igual que el que quiera evitar que se burlen de ella. Incluso ella es consciente de que las burlas podrían marginarla y afectar su situación frente a sus congéneres. Lo que cae en la inconsciencia es el grado de aversión que siente por quedar en tal situación de vulnerabilidad social.

Y el que hable de inconsciente, subconsciente, preconsciente y consciente, responde al nivel de facilidad de respuesta que podemos encontrar en nuestros propios conflictos. Si se explica inmediatamente es consciente; si requiero de un segundo pensamiento para explicarlo, es subconsciente; si requiero de un poco de tiempo, sin pensarlo, para explicarlo, es preconsciente; si no puedo explicarlo, es inconsciente. La consciencia responde a la percepción reconocida, la subconsciencia a la percepción alterada, el preconsciente al olvido ligero, y la inconsciencia al olvido denso. Por tales razones y por la dinámica mental que es propia del ser humano, la inconsciencia extiende mucha de su extensión, si es que puede llamársele así, sobre la actividad de la subconsciencia y la consciencia.

Visitando la Tierra de los antípodas de la mente es posible mirar a dónde pertenece qué cosa, pues se muestran todos sus habitantes ante nuestros ojos de un modo que simbólicamente podemos comprender sin muchas dificultades, y que el simple hecho de estar allí cambia nuestras perspectivas del mundo real que nos rodea, aunque de momento nos encontremos en un entorno que podríamos llamar irreal, a pesar de que nuestro mundo sea más falso cuando creemos que lo percibimos tal cual es.

Sin lugar a dudas, es una tierra que vale la pena visitar.

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