En más de una ocasión, la humanidad ha visto en quienes la integran la constante duda en torno a lo justo. ¿Dónde queda la justicia ante situaciones que se piensan como impunes? Por toda la prehistoria e historia de los humanos es posible advertir crónicas, relatos y demás en donde el más fuerte o el más inteligente obtiene ventaja de sus defectos [esto es: de la forma en la que están conformados naturalmente, sin artificios] y sus inventos.
Lanzas, arcos, ruedas, catapultas, explosivos con base de pólvora...a base de nitrógeno, etcétera.
Manipulación de desinformados, crédulos, oligofrénicos y amantes.
Abuso de autoridad, prostitución, homicidio por encargo y más atrocidades consideradas por el común de la gente como las más perversas.
Grupo opresor o hegemónico que no permite que otros se entrometan en sus círculos. Durante siglos se pudo ver eso, en aquella época del medioevo, nada podía alterar el orden ya establecido. Las cosas ya estaban dadas y el intelectualismo y amor a la ciencia de aquellos tiempos logró un cambio asaz significante en el cual la sociedad de aquellos tiempos pudo confiar.
Pero quien hasta este punto todo le vaya sonando razonable he de informarle que se encuentra ubicado en un terrible y patético error.
Eternamente ha sido aquel que no está ni tan arriba ni tan abajo quien puede ver las mejoras que pueden elaborarse, es quien piensa y se instruye, en mayoría para buscar importar y obtener riqueza, en minoría para convertir en equivalente las desgracias que vive el resto de la población...aquella que se oye tan divertida de mencionar pero que quien la ha visto en su estado natural pronuncia con ira: la jodida.
Y a partir de este contexto general establezco lo que me interesa tratar: la neutralidad de la posición de los estudiosos sociales con respecto del resto de los actores involucrados.
Suele ser quien se ve inmerso en un ambiente tenso el que estudia su entorno y encuentra el problema principal para analizarlo a fondo. Pero como ya he referido antes, el científico que se ha visto involucrado en el fenómeno que estudia, tiende a construir sus teorías con cierta cantidad de máximas demasiado radicales e influenciadas por su punto de vista por lo que no ve la realidad tal cual es y por ende jamás podrá establecer un plan teórico de acción a seguir que pueda tener una influencia en la realidad, ya que al plantear algo falso, quienes quieran seguir el camino del plan teórico no podrán puesto que carecen de lo que el plan necesita para tener éxito.
Un ejemplo es el caso de toda la teoría marxista, donde a pesar de los numerosos aportes hechos por el judío terminan en un metarrelato absurdo sobre revolución. Marx jamás tomó en cuenta de que el mismo hecho de publicar sus teorías sabotearía el camino que establecía como el primer escalón a la revolución. Le dio el tiempo necesario a la burguesía para adaptar sus modus operandi a lo que demandaba el pueblo. Fue un error causa del narcisismo de Marx; él mismo terminó invalidando su propia teoría.
Más como eso suelen ser las mujeres que vivieron la falocracia en su máxima expresión. Comienzan a llamarse feministas y atribuyen todo acto de fracaso femenino a la existencia del machismo. Algunos idiotas les llaman <<feminazis>>. Son los mismos idiotas que desconocen lo que realmente fue el movimiento nazi.
Una diferencia importante es que las feministas radicales no buscan la pureza de su entorno para un absoluto control, ya que respetan a los hombres que les dan su justo lugar, pero si exigen que se les dé un trato privilegiado por el hecho de ser mujeres. Si se quisiera equipararlas con algún dictador, sería más correcto llamarlas <<femistalins>>.
Con ambos ejemplos es posible ver que quien se involucra demasiado en un fenómeno tiende a ser carcomido por éste y aunque haga aportes importantes termina por elaborar un absurdo que provoca que se descarte su postura como viable.
Por otra parte quedar demasiado lejos del fenómeno sólo permite un análisis superficial. Uno puede ver el caso de Jean Piaget. El suizo quiso ver tan indiferentemente su objeto de estudio que terminó por crear estadios de crecimiento considerados por sí como lo universal. El muy zoquete vivió con una ideología en la que se creía que cualquier individuo es igual al resto de los de su especie. No se puede tomar a cualquiera, sea de la especie que sea, y esperar que sus actos sean semejantes a los del resto de su especie.
Es como el blanco imbécil que ve a todos lo negros iguales; o el negro idiota que ve a todos los latinos iguales.
El único modo viable es involucrarse en un fenómeno voluntariamente sin admitir los sucesos con un juicio de valoración bivalente. Sería tan estúpido como impresionarse al ver que en diez lanzamientos de moneda, al caer hay seguidillas de tres caras o cruces.
Lo único que realmente puede aportar algo meramente sólido es crear una teoría a partir de estudios e investigaciones experimentales sobre el tema que no involucren sentimientos, pero sí sensaciones y emociones.

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